El balance oficial tras el doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado miércoles sigue en aumento. Durante una reunión estratégica con altos mandos militares y civiles, la presidenta Delcy Rodríguez confirmó que la cifra de víctimas fatales ha escalado a 589 personas, mientras que el número de heridos ya alcanza los 2.980. Ante la magnitud de la tragedia, la ayuda internacional comienza a fluir hacia el país, con el despliegue de equipos de rescate especializados y el envío de suministros médicos para asistir a los miles de damnificados.
El estado de La Guaira, identificado como el epicentro del sismo, presenta un panorama desolador con más de 100 edificios colapsados. Para hacer frente a la emergencia, el despliegue de maquinaria pesada es total, intentando remover escombros y localizar a posibles sobrevivientes entre los restos de las estructuras destruidas. El Gobierno venezolano ha coordinado esfuerzos con fuerzas internacionales, destacando el anuncio de Estados Unidos, que movilizó recursos militares para apoyar las tareas de socorro, una decisión acompañada por la flexibilización temporal de las sanciones económicas por parte del Departamento del Tesoro, facilitando así la logística de la ayuda humanitaria.
Durante la madrugada del viernes, el arribo de los primeros aviones sanitarios marcó el inicio de una fase crucial en la respuesta a la catástrofe. Grupos de rescatistas de diversas nacionalidades ya se encuentran desplegados en las zonas más críticas, iniciando las tareas de búsqueda, localización y salvamento de personas y mascotas atrapadas. Mientras la comunidad internacional continúa brindando su apoyo, la prioridad absoluta sigue siendo el rescate en las áreas donde la estructura urbana quedó reducida a ruinas, esperando que las próximas horas permitan encontrar señales de vida bajo los escombros.

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