13 agosto, 2026

Polémica en EE.UU.: ICE proyecta una millonaria inversión en guantes con descargas eléctricas para detenciones

La compra de los dispositivos, conocidos como G.L.O.V.E., apunta a lograr el cumplimiento rápido de los sospechosos, aunque defensores de los derechos humanos califican la iniciativa de «repugnante y barbárica».

Detalles del contrato y plazos

Agentes de Inmigración y Control de Aduanas podrían pronto estar equipados con guantes que emiten descargas eléctricas, los cuales, según el fabricante, están diseñados para desescalar encuentros con individuos.

El ICE planea gastar entre US$ 10 millones y US$ 20 millones para adquirir los dispositivos, conocidos como CTG 5 G.L.O.V.E, sigla en inglés que significa Generador de Emisión de Bajo Voltaje de Salida. Esto se desprende de un aviso publicado un lunes por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Según el contrato anticipado en el portal del DHS para la previsión de oportunidades contractuales, los dispositivos serían entregados antes del 31 de marzo de 2027. No obstante, hasta el momento no se ha aclarado cuántos ejemplares planea comprar exactamente el DHS, cuál será el costo por unidad de cada guante, ni cuándo comenzarían a usarlos formalmente los agentes en el terreno.

Este aviso se da a conocer en un escenario en el que las agencias encargadas de realizar arrestos migratorios enfrentan un intenso escrutinio público debido a lo que críticos califican como tácticas agresivas y peligrosas, sumado a la presión de la administración Trump para alcanzar un ritmo de aproximadamente 2.000 arrestos diarios.

Cómo funcionan los guantes y qué dice el fabricante

El portal del DHS se refirió a los dispositivos como “un Dispositivo de Distracción Conductiva y Desescalada que será entregado a los agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (H.S.I.) y de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO)”.

El fabricante de los guantes es Compliant Technologies LLC. Tanto la empresa como el DHS evitaron responder de inmediato a las solicitudes de comentarios realizadas por distintos medios de comunicación. Sin embargo, en su sitio web, la compañía comercializa el producto como un “dispositivo portátil de desescalada” que se puede alternar al modo eléctrico.

De acuerdo con el manual de usuario para los modelos CTG4 y 5:

  • Los guantes pueden suministrar un voltaje máximo de hasta 380V que “inhibe/distrae al sujeto para que no realice movimientos musculares coordinados”.
  • El manual advierte que no se deben aplicar más de dos guantes a un sujeto al mismo tiempo ni deben utilizarse por más de 15 segundos de forma continuada en la mayoría de los casos.
  • Si ocurre un incidente en el que “el agente o el público se vean en peligro”, se sugiere emplear los guantes según sea necesario hasta lograr el “control y cumplimiento”, o bien recurrir a un nivel superior de fuerza.
  • Los guantes deben entrar en contacto directo con la piel para funcionar, por lo que no son efectivos a través de la ropa o el cabello.
  • La empresa advierte explícitamente que los guantes no deben usarse como “castigo” ni aplicarse en personas de alto riesgo (mujeres embarazadas, personas mayores, niños pequeños y personas con discapacidades graves), así como tampoco ante meros “desafíos verbales o beligerancia”.
  • Cualquier efectivo que utilice el equipamiento debe contar con certificación oficial y recertificarse cada dos años para poder seguir operando con ellos.

Antecedentes y opiniones divididas sobre su efectividad

Dispositivos similares ya han tenido aplicaciones previas en algunas fuerzas del orden y en el ámbito penitenciario. En 2024, por ejemplo, la cárcel del condado de Oklahoma comenzó a planificar el uso de guantes eléctricos de la misma marca con descargas de al menos 210 voltios.

En ese momento, Justin Morris, distribuidor de la firma en Oklahoma, defendió la tecnología argumentando que no causa lesiones físicas: «Solo estamos activando suficientes unidades motoras a través de la piel para estimular el sistema nervioso periférico. Solo la parte sensorial de eso. Así que no causamos ninguna lesión con nuestro dispositivo (…) Usualmente obtenemos cumplimiento en tres segundos».

Por su parte, John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes bajo Custodia, señaló que la sensación es inmediata, aguda y actúa como distracción, asemejándola a una «picadura de abeja». A su juicio, resulta una herramienta eficaz ante la resistencia y ofrece ventajas operativas para agentes de menor porte físico.

Sin embargo, los antecedentes también registran episodios conflictivos. Según registros del periódico The State de Carolina del Sur, los dispositivos han estado involucrados en incidentes previos que derivaron en cargos penales; en 2022, dos funcionarios del centro de detención del condado de Laurens fueron acusados de agredir y aplicar descargas a un recluso con un dispositivo G.L.O.V.E.

El rechazo de organizaciones de derechos civiles

La propuesta generó una fuerte condena por parte de defensores de los derechos civiles y organizaciones sociales.

  • Kica Matos, presidenta del Centro Nacional de Leyes de Inmigración, calificó la iniciativa de “repugnante y barbárica”, señalando que se trata de una agencia descontrolada que busca nuevas formas de infligir crueldad a las comunidades.
  • Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre vigilancia policial en la ACLU, cuestionó la necesidad de estos dispositivos en la aplicación de la ley migratoria civil y advirtió sobre el peligro de su uso discrecional: «ICE pasó el último año demostrando a este país que son demasiado rápidos para usar la fuerza. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón que tal vez nadie más pueda ver que están usando».