13 agosto, 2026

Turquía prohíbe el atraque de un crucero LGBTQ+ citando «valores morales»

En una medida sin precedentes para la empresa organizadora, el gobierno turco bloqueó el acceso a sus puertos a un crucero de Atlantis Events que transportaba a más de 1.000 pasajeros estadounidenses. La decisión, fundamentada en argumentos de preservación de la moral y los valores familiares, obligó a la compañía a modificar su itinerario para incluir escalas alternativas en Egipto y Grecia. Este episodio se suma a una década de creciente hostilidad estatal hacia la diversidad sexual en Turquía, bajo la administración de Recep Tayyip Erdogan.

El crucero, que zarpa de Grecia el próximo 5 de julio, tenía previstas paradas en la ciudad portuaria de Kuşadası y en Estambul. Sin embargo, las autoridades locales notificaron la cancelación del evento al calificar a los pasajeros como un grupo con comportamientos incompatibles con la sociedad turca. Rich Campbell, presidente de Atlantis Events, calificó la decisión como «impactante», subrayando que es la primera vez en 36 años de trayectoria que la firma recibe una prohibición explícita basada en la identidad de sus pasajeros. Según el ejecutivo, la empresa se enfoca exclusivamente en el turismo recreativo y mantiene un comportamiento de respeto hacia todas las culturas que visitan.

El contexto político en Turquía ha mostrado una dureza creciente contra la comunidad LGBTQ+, reflejada en la prohibición sistemática de las marchas del Orgullo en Estambul desde 2015. El oficialismo, liderado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), ha utilizado una retórica conservadora que, en esta ocasión, ha escalado hasta la intervención directa en el sector turístico privado. Incluso se reportaron acciones policiales en establecimientos de Estambul ante la sospecha de eventos vinculados al crucero, aunque la empresa organizadora desmintió cualquier vínculo con materiales promocionales no oficiales que circularon en la ciudad.

Ante la imposibilidad de cumplir con el itinerario original, el barco Scarlet Lady —propiedad de Virgin Voyages— ajustó su ruta para dirigirse a El Cairo y Creta. La prohibición no solo afecta la logística del viaje, sino que abre un debate internacional sobre la capacidad de los Estados para discriminar a los turistas basados en su orientación sexual. Mientras tanto, las autoridades de la provincia de Aydin han mantenido una postura tajante, reafirmando que no permitirán que el grupo visite sus jurisdicciones bajo ninguna circunstancia, profundizando el aislamiento de Turquía en los circuitos del turismo de diversidad global.