Los pueblos originarios misak y nasa se enfrentaron de manera cruenta en la zona rural del departamento del Cauca. El Ministerio de Defensa ordenó el despliegue inmediato del Ejército y la Policía en el municipio de Silvia para contener la escalada, mientras que el Poder Ejecutivo convocó a una mesa de diálogo urgente.
Una disputa territorial de raíz ancestral y meses de tensiones acumuladas derivó en una de las jornadas más sangrientas de los últimos tiempos en el suroeste del territorio colombiano. De acuerdo con el reporte oficial emitido por el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez Suárez, se confirmaron al menos seis personas muertas y más de 100 heridos de diversa gravedad como consecuencia directa de los encarnizados enfrentamientos físicos registrados entre integrantes de los pueblos indígenas misak y nasa. La batalla campal, en la que se utilizaron palos, machetes y piedras, se desató en las inmediaciones de la zona montañosa del municipio de Silvia, en el departamento del Cauca, una región históricamente convulsionada donde ambas parcialidades étnicas reclaman para sí la posesión, el cuidado milenario y los límites geográficos de las tierras productivas de la alta montaña.
La violencia de las escaramuzas provocó acusaciones cruzadas entre las dirigencias comunitarias, profundizando las heridas políticas entre comunidades consideradas hermanas por los organismos de derechos humanos. Los voceros de los comuneros misak emitieron un comunicado condenando el asesinato de una de sus autoridades ancestrales, hecho que calificaron como un atentado directo contra su autonomía y pervivencia, al tiempo que denunciaron haber sido víctimas de una emboscada planificada. Por su parte, los representantes del pueblo nasa desmintieron esa versión y afirmaron haber sufrido una fuerte arremetida que incluyó el secuestro temporal de sus miembros, el robo de equipos de comunicación y la quema de vehículos, forzando a sus líderes a exigir el cese de las hostilidades para evitar un recrudecimiento de las represalias en el área rural.
Ante la gravedad del cuadro de situación y tras una reunión estratégica de la Cúpula Militar en Popayán, las fuerzas federales enviaron tropas para robustecer de urgencia la presencia de la Fuerza Pública y restablecer las condiciones mínimas de seguridad ciudadana. En el plano de la negociación política, el ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció que el presidente Gustavo Petro convocó de manera formal a las autoridades de ambos pueblos para el próximo lunes, con el propósito de abrir una instancia de diálogo constructivo y destrabar el conflicto de fondo por la vía institucional. El Gobierno nacional busca que la sabiduría y las tradiciones de paz de estas etnias pongan un freno definitivo a lo que las autoridades calificaron como un enfrentamiento absurdo, advirtiendo que la prolongación del pleito por las tierras pone en serio riesgo los planes oficiales de pacificación interna en las regiones más vulnerables del país.

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