Entre las víctimas se encuentran una reconocida científica de la Universidad de Génova y su hija. El accidente ocurrió a 50 metros de profundidad en el atolón Vaavu, en medio de condiciones climáticas adversas y sospechas de fallas técnicas en los equipos.
Lo que debía ser una expedición científica y de exploración terminó en el peor accidente de buceo registrado en la historia de las Islas Maldivas. Cinco ciudadanos italianos, la mayoría integrantes de un equipo de investigación de la Universidad de Génova, perdieron la vida este jueves mientras exploraban cuevas submarinas a gran profundidad. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia confirmó que los cuerpos fueron localizados a unos 60 metros bajo el agua, en una zona de altísimo riesgo para las tareas de rescate.
La tragedia golpeó al corazón de la comunidad académica europea. Entre los fallecidos se identificó a la profesora de ecología Monica Montefalcone, una de las mayores expertas en biología marina, junto a su hija Giorgia Sommacal, estudiante de la misma institución. También perdieron la vida los investigadores Muriel Oddenino y Federico Gualtieri, además del instructor de buceo y gerente de la embarcación, Gianluca Benedetti.
Las claves del accidente:
- Profundidad extrema: El grupo se encontraba explorando cuevas a más de 50 metros, una cota donde cualquier error técnico es fatal.
- Hipótesis de la toxicidad: Expertos sugieren que el accidente pudo deberse a la «toxicidad por oxígeno», un fenómeno que ocurre cuando la mezcla de los tanques se vuelve letal a presiones elevadas, o bien por las fuertes corrientes del océano Índico.
- Clima adverso: La zona estaba bajo advertencia amarilla por malas condiciones meteorológicas, lo que dificultó que los buceadores regresaran a la superficie tras ser reportados como desaparecidos por la tripulación del yate Duke of York.
Testimonios y dolor:
El esposo de la profesora Montefalcone la describió como una buceadora «meticulosa y de las mejores del mundo», asegurando que jamás habría puesto en riesgo la vida de su hija sin una causa externa impredecible. Otros 20 italianos que participaban de la travesía resultaron ilesos y aguardan en el yate a que mejore el tiempo para regresar a Malé, la capital de Maldivas.
Las autoridades de Maldivas y la cancillería italiana trabajan en conjunto para la recuperación de los cuerpos, en una operación calificada de «extremo peligro» por las profundidades y la geografía de las cuevas. La Universidad de Génova decretó luto por la pérdida de un equipo que dedicaba su vida a la preservación de los ecosistemas marinos.

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