Según un informe de FITA, la industria opera a menos de la mitad de su capacidad instalada. Mientras caen las importaciones de insumos, crecen con fuerza los ingresos de prendas terminadas.
La industria textil profundizó durante 2026 un deterioro generalizado en sus principales indicadores de actividad. De acuerdo con el último informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción sufrió un derrumbe del 24,4% interanual en el primer semestre —muy por encima de la baja del 2,2% registrada por la industria en general—, mientras que en junio las fábricas operaron a apenas el 46,6% de su capacidad instalada.
Esta severa contracción productiva tuvo un correlato directo y negativo sobre el entramado sectorial: desde diciembre de 2023 se perdieron 26.851 empleos formales y cerraron 750 establecimientos entre fábricas textiles y de confección, lo que promedia unos 30 cierres mensuales en poco más de dos años.
Desacople industrial y capacidad ociosa
El informe detalla que el problema excede una coyuntura aislada y responde a múltiples factores, entre los que destacan la menor demanda interna, una inversión en maquinaria un 27,5% inferior a la del año previo y precios muy rezagados frente a la inflación general —las prendas aumentaron apenas un 11,5% interanual en julio frente al 33,8% del nivel general— debido a la imposibilidad de trasladar los costos a los consumidores en un contexto de bolsillos deprimidos.
Dentro de la cadena de valor, los mayores desplomes se registraron en el segmento de tejidos y acabados (con una caída del 36,3% en el semestre) y en los hilados de algodón (-21,4%), evidenciando que el ajuste no solo afecta a los productos finales, sino también a los eslabones intermedios que alimentan al resto del sistema productivo.
Cambios en el comercio exterior: menos insumos, más productos terminados
En paralelo al enfriamiento del mercado interno, las estadísticas de comercio exterior reflejan una modificación profunda en la composición de las compras externas. Entre enero y julio, las importaciones totales de la cadena disminuyeron en volumen y valor, pero con una fuerte asimetría:
- Las compras de materias primas cayeron un 26,7%.
- Los hilados se contrajeron un 45,2%.
- Los tejidos planos retrocedieron un 52,2%.
- En contraste, las importaciones de prendas terminadas crecieron un 60,1% y las confecciones avanzaron un 25,8%.
De esta manera, el sector advierte que el fenómeno responde a que ingresan menos insumos destinados al procesamiento local y una mayor cantidad de bienes ya elaborados en el exterior. Si bien las exportaciones totales de la cadena mostraron una suba en dólares traccionada principalmente por el rubro de hilados, el incremento sigue siendo parcial y no logra compensar el delicado cuadro de la industria nacional.

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