Un equipo de especialistas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM logró el nacimiento del primer lechón clonado con modificaciones genéticas específicas para xenotrasplantes. Este avance coloca a nuestro país como referente en la región, utilizando la técnica de «triple knockout» para desactivar genes que provocan el rechazo inmunológico en humanos. El proyecto se presenta como una alternativa estratégica frente a la profunda crisis de donantes en el sistema de salud argentino, donde más de 7 mil personas aguardan por un órgano.
La edición genética realizada permite que el órgano porcino pueda ser aceptado por el sistema inmune de un receptor humano, superando una de las barreras biológicas más complejas de la medicina moderna. El equipo de la UNSAM, bajo el liderazgo de Adrián Mutto, concretó la edición génica de células porcinas, mientras que la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA llevó a cabo la gestión reproductiva, desde la inseminación hasta el nacimiento. El procedimiento consistió en la implantación quirúrgica de 120 embriones editados en una cerda receptora, marcando un precedente técnico que solo había sido documentado previamente en Estados Unidos y China.
El contexto sanitario nacional refuerza la relevancia de este proyecto. Con una tasa que apenas alcanza los nueve donantes por cada millón de habitantes, la necesidad de terapias innovadoras es urgente. El xenotrasplante, definido como el trasplante de células, tejidos u órganos de animales a humanos, surge como una respuesta a una demanda que, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, apenas cubre el 10% de las necesidades globales. El cerdo ha sido seleccionado como el candidato ideal debido a la anatomía y fisiología comparable a la humana, además de su capacidad de reproducción acelerada.
El camino hacia el quirófano requerirá años de estudios preclínicos y una rigurosa validación regulatoria por parte del INCUCAI. Los investigadores ya trabajan en la siguiente fase del proyecto, que incluye la edición adicional de genes (knock-in) para bloquear hormonas de crecimiento y asegurar que órganos como el corazón o el hígado tengan el tamaño adecuado para un receptor humano. Actualmente, el proyecto cuenta con más cerdas preñadas, con el objetivo de consolidar una línea genética estable de donantes que permita, en el mediano plazo, transformar esta investigación en una solución clínica para salvar vidas.

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