13 agosto, 2026

El gobernador Kicillof busca frenar la interna y ordena concentrarse en la disputa contra Milei

En medio de las crecientes presiones de La Cámpora por las definiciones sobre el liderazgo de Cristina Kirchner, el gobernador Axel Kicillof reunió a intendentes, legisladores y dirigentes bonaerenses en La Plata para ordenar la estrategia de cara a los próximos desafíos electorales. El mandatario provincial bajó una orden clara: no caer en provocaciones internas y mantener el foco en la disputa con Javier Milei. Mientras el gobernador busca consolidar al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como una alternativa política de alcance nacional, su entorno insiste en que el momento requiere de «equilibrio entre audacia y prudencia» para construir una opción competitiva que logre ganar las elecciones.

La cumbre bonaerense se produjo en un contexto de fricción constante debido a la distancia política marcada por el mandatario respecto a la conducción histórica del kirchnerismo. Kicillof, quien ha planteado la necesidad de construir «nuevas canciones» para renovar el repertorio del peronismo, reafirmó ante los suyos que la prioridad es representar las necesidades populares frente a un modelo nacional de exclusión. «No estamos discutiendo candidaturas y no vamos a entrar en ninguna agenda que no sea la nuestra», señalaron fuentes cercanas al gobernador, marcando un límite explícito a los reclamos del ala dura de la oposición interna que exige una subordinación total a las directivas de CFK.

La estrategia de Kicillof, apoyada por su mano derecha Carlos Bianco, parte de una premisa pragmática: «con el peronismo solo no alcanza». Este diagnóstico es el motor detrás del crecimiento del MDF, un espacio que, si bien se presenta como una «parte robusta» del ecosistema oficialista, busca ampliar su base de sustentación hacia sectores que no se sienten interpelados por la estructura tradicional del PJ. La intención de la cúpula provincial es evitar cualquier pretensión de hegemonía que termine fracturando la base de apoyo, centrando el esfuerzo en la gestión diaria de la Provincia mientras se proyecta una alternativa nacional.

Aunque Kicillof se perfila como un candidato natural a la presidencia, sus colaboradores se muestran cautos y aseguran que este es un año de «armado y construcción política». El objetivo es claro: llegar al 2027 con una propuesta que combine la gobernabilidad bonaerense con una narrativa de renovación, evitando los costos políticos de una pelea fratricida. En este sentido, la figura del Gobernador se posiciona como el eje de una resistencia política que busca diferenciarse del oficialismo nacional sin desarticular la unidad de acción en el territorio, un equilibrio que será puesto a prueba en los meses que restan de gestión.