El príncipe heredero Mohammed bin Salman se ve obligado a archivar y reducir sus planes más extravagantes de la Visión 2030 debido a la caída de los ingresos petroleros, la falta de inversión extranjera y la inestabilidad geopolítica regional. Proyectos emblemáticos como la ciudad lineal The Line sufren drásticos recortes, mientras que estructuras de la magnitud de The Cube y la futurista estación de esquí de Trojena quedan oficialmente descartadas en un giro estratégico hacia la moderación del gasto público.
La osada estrategia de diversificación económica implementada por el Reino de Arabia Saudita para edificar una estructura financiera independiente de los hidrocarburos ingresó en una fase de severa contracción y realismo logístico. Impulsada hace una década a través del fondo soberano de riqueza PIF (Fondo de Inversión Pública), que administra activos cercanos a un billón de dólares, la ambiciosa Visión 2030 proyectaba la creación de maravillas tecnológicas y arquitectónicas que capturaron la atención de los mercados globales. Sin embargo, a pocos años de cumplirse el plazo fundacional, las autoridades de Riad iniciaron un drástico recorte de gastos motivado por imperativos fiscales insoslayables, tales como la fluctuación a la baja de los precios del crudo y la profunda incertidumbre que genera la escalada bélica regional. A este complejo frente macroeconómico se suma que los flujos de inversión extranjera directa jamás se materializaron en las magnitudes proyectadas por los asesores reales, debido en gran parte al temor que infunde en los capitales internacionales la falta de previsibilidad jurídica, un recelo acentuado tras episodios institucionales severos como las detenciones masivas en el hotel Ritz-Carlton en 2017 o el impacto reputacional derivado del crimen del periodista Jamal Khashoggi en 2018.
Esta obligada metamorfosis que transforma la fantasía publicitaria en pragmatismo de ejecución se ensaña especialmente con Neom, el megaproyecto de infraestructura inicialmente valorado en US$ 500.000 millones. Dentro de este complejo, la megaurbe espejada The Line, diseñada para expandirse en línea recta a lo largo de 161 kilómetros de desierto virgen, experimenta una reducción severa de su escala planeada para transformarse en una urbanización considerablemente más modesta y convencional. En la misma línea de repliegue, la monarquía resolvió cancelar por completo el megaproyecto residencial y corporativo The Cube, un monumental bloque presupuestado en US$ 50.000 millones, al tiempo que desmanteló la planificación de la estación de esquí artificial de Trojena, un inviable complejo de montaña abierto todo el año cuyas fallas de diseño forzaron a la suspensión de los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029 que debían celebrarse allí. Asimismo, la incursión del Reino en el negocio del deporte de elite registró un duro revés contable luego de que analistas independientes calificaran como un fracaso financiero al circuito de golf LIV Golf Tour, una estructura que demandó un desembolso estatal de US$ 5.000 millones sin reportar hasta la fecha beneficios tangibles de rentabilidad o posicionamiento de marca.
Frente a las críticas externas que interpretan estas suspensiones en cadena como una admisión tácita de fracaso administrativo, los funcionarios saudíes y consultores internacionales defienden el viraje argumentando que se trata de una evolución natural hacia una disciplina de gasto eficiente liderada por el gobernador del PIF, Yasir al-Rumayyan. La nueva consigna del fondo soberano se concentra en consolidar pequeños triunfos de escala regional y corte más tradicional, tomando como referencia el éxito comercial del polo arqueológico de AlUla o el desarrollo náutico de la isla de Sindalah en el Mar Rojo, al tiempo que ratifican las obras del parque de atracciones Six Flags Qiddiya City y la histórica renovación de la antigua capital de Diriyah. Con la adjudicación de la Copa Mundial de Fútbol de 2034 bajo el brazo como su máxima victoria de diplomacia deportiva, el liderazgo autocrático de Mohammed bin Salman aprovecha su amplia popularidad entre la numerosa población joven del país para imponer una priorización disciplinada de los recursos públicos, clausurando el grifo de los dólares de forma abrupta para un vasto ecosistema global de corporaciones, agencias de arte y entidades de entretenimiento que dependían ciegamente de la opulencia saudí.

Más historias
Devastación en Venezuela: la cifra de muertos por los sismos asciende a 589 y se intensifica el rescate
Europa bajo fuego: el «domo de calor» que bate récords y deja una estela de víctimas
Informe de la ONU acusa a Israel de atacar deliberadamente a niños en Gaza