El mercado de trabajo registró un retroceso en el arranque del año. Según el último informe del INDEC, la desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026, lo que implica un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto al cierre de 2025. Se estima que, con estas cifras, más de 1,1 millones de personas atraviesan una situación de búsqueda activa de empleo sin éxito en los principales aglomerados urbanos del país.
El panorama del empleo presenta matices importantes al observar la composición del mercado. Si bien la tasa de actividad se ubicó en el 48,6% y la de empleo en el 44,8%, el dato que enciende alertas es el crecimiento de la informalidad, que saltó del 36,3% al 44,2% interanual. Esto significa que, dentro de los trabajadores en relación de dependencia, casi cuatro de cada diez personas se encuentran en condiciones informales, un segmento que suele ser el más vulnerable ante cualquier oscilación de la economía. En la comparación interanual, el desempleo bajó apenas un 0,1%, reflejando un mercado laboral que se muestra estancado en su capacidad de generar puestos de calidad.
La desocupación golpea con mayor intensidad a ciertos grupos y regiones, exponiendo desigualdades marcadas. Al analizar el impacto por género, las mujeres sufren una tasa de 8,3%, superando a la de los varones, que se ubicó en 7,5%. Geográficamente, la Región Pampeana y el Gran Buenos Aires encabezan la lista de mayores índices, con 8,2% y 8,7% respectivamente, mientras que el Noroeste y la Patagonia registraron los niveles más bajos de desempleo. En cuanto a la educación, el informe subraya que la desocupación afecta tanto a personas con secundaria completa como a quienes poseen formación superior incompleta o completa, y un 2,5% de los desocupados lleva más de un año intentando reinsertarse laboralmente.
Este informe del INDEC confirma que, aunque el empleo mantiene una base de trabajadores asalariados, la calidad de los nuevos puestos creados sigue siendo un desafío pendiente. La reducción de los trabajadores independientes y el aumento de la informalidad en el empleo dependiente sugieren una presión constante sobre el ingreso de los hogares. Ante este escenario, la lectura de las próximas cifras será fundamental para determinar si el mercado laboral argentino logra revertir esta tendencia y comenzar a transitar un camino hacia una mayor formalización y estabilidad para quienes hoy se encuentran fuera del sistema formal.

Más historias
El umbral de la riqueza: cuánto dinero necesita una familia para pertenecer al 10% de mayores ingresos
Jubilaciones: oficializan el bono de $70.000 para julio, pero el monto sigue sin actualizarse
Consumo privado: por qué las cifras oficiales chocan con la realidad de los comercios