28 junio, 2026

Ballottage confirmado en Perú: Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez definirán la presidencia el 7 de junio

Tras más de un mes de un agónico conteo oficial, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) sepultó los reclamos de la derecha conservadora. Los candidatos se medirán en una segunda vuelta marcada por el récord de inestabilidad institucional y el retorno del Congreso bicameral.

El Jurado Nacional de Elecciones de Perú (JNE) confirmó de manera oficial que la líder derechista Keiko Fujimori y el dirigente de izquierda Roberto Sánchez serán los dos candidatos que disputarán la presidencia del país en el ballottage del próximo 7 de junio. El anuncio definitivo se concretó tras más de un mes de un complejo y demorado conteo de votos, derivado de la jornada electoral del pasado domingo 12 de abril, la cual sufrió severos problemas logísticos y retrasos en la apertura de mesas que obligaron a extender los comicios de forma inédita hasta el lunes 13. De acuerdo con las cifras validadas por el tribunal, Fujimori consolidó su primer puesto al cosechar 2.877.678 sufragios (17,92%), mientras que Sánchez se adjudicó el segundo boleto hacia la definición presidencial con 2.015.114 votos (12,03%), dejando fuera de competencia al conservador Rafael López Aliaga por un suspiro, dado que obtuvo el 11,90% de los apoyos.

Ante las fuertes quejas de los sectores desplazados, el presidente del JNE, Roberto Burneo, fue categórico al declarar ante la prensa que las decisiones del pleno son totalmente inapelables y que ningún pedido de revisión posterior alterará el veredicto de las urnas. La primera vuelta presidencial reflejó una histórica fragmentación del electorado peruano, el cual debió elegir entre más de 30 candidaturas en pugna, provocando que ninguna de las fuerzas políticas lograra perforar el piso del 20% de los votos válidos. Esta dispersión del voto popular obligará tanto a la referente de Fuerza Popular como al candidato de Juntos por el Perú a tejer alianzas de urgencia con los sectores moderados y de la centroderecha para intentar asegurar la gobernabilidad de cara al mes de junio.

Quien resulte electo para conducir los destinos de la nación andina asumirá el mando en un contexto de profunda desconfianza social hacia las instituciones, producto de una crisis endémica que llevó al país a tener nueve presidentes en los últimos diez años. Además de enfrentar la acuciante inseguridad ciudadana ligada a la expansión del crimen organizado, el narcotráfico y la extorsión urbana, el futuro mandatario tendrá el enorme desafío de lidiar con un Poder Legislativo que vuelve a ser bicameral tras la implementación de la reforma constitucional de 2024. Este nuevo Congreso retendrá la polémica facultad jurídica de promover la vacancia presidencial por incapacidad moral, una herramienta de control político que ha signado la caída de los últimos gobiernos y que promete condicionar fuertemente la próxima gestión.