Con una caída mensual del 2,6%, la economía se apoya en sectores que no logran traccionar el empleo. La industria manufacturera lidera las bajas con un desplome del 8,7%.
La actividad económica en Argentina profundizó su retroceso durante el segundo mes del año, marcando una baja del 2,6% respecto a enero y una caída interanual del 2,1%. El dato más crítico del informe reside en la estructura del empleo: los únicos sectores que lograron mostrar índices positivos son aquellos que tienen una baja incidencia en el mercado de trabajo, representando menos del 10% de los puestos laborales totales del país.
El escenario actual refleja una economía de dos velocidades. Por un lado, actividades como la explotación de minas y canteras, la agricultura, la pesca y la intermediación financiera presentaron signos de crecimiento. Sin embargo, este buen desempeño no logra compensar la parálisis de los grandes dinamizadores del consumo y la mano de obra urbana.
En la vereda opuesta, la industria manufacturera sufrió una brutal contracción del 8,7%, mientras que el sector comercial cayó un 7%. Estos dos rubros son pilares fundamentales para la generación de valor agregado y empleo masivo. Asimismo, los servicios de electricidad, gas y agua también registraron un retroceso significativo del 6%, reflejando una merma generalizada en el consumo de recursos productivos.
La disparidad sectorial plantea un desafío complejo para los meses venideros. Mientras los sectores extractivos y primarios sostienen ciertos márgenes de actividad, el desplome de los motores que generan trabajo genuino en las zonas urbanas pone en alerta los índices de desocupación y el poder adquisitivo de la población.

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