La ANSES liquidará el próximo mes una ayuda económica de $70.000 para jubilados, pensionados, titulares de la PUAM y beneficiarios de pensiones no contributivas. La medida, que lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, busca morigerar la pérdida de poder adquisitivo del sector previsional. No obstante, la cifra del bono se mantiene estancada desde principios de 2024, lo que diluye el impacto del refuerzo a medida que los precios de los bienes básicos siguen escalando.
El pago del bono se realizará de manera conjunta con los haberes del mes de julio, los cuales incorporarán un ajuste por inflación del 2,1%. Tras la aplicación de este incremento, se estima que la jubilación mínima trepará a $411.787,67, alcanzando un total de $481.787,67 al sumar el bono extraordinario. Para los titulares de pensiones no contributivas (PNC), el monto total ascenderá a $399.430,13, mientras que los beneficiarios de la PUAM percibirán $358.251,36. Aunque el Gobierno asegura que el objetivo es evitar la pérdida de capacidad de compra, la persistencia del valor del bono en $70.000 desde hace más de un año plantea interrogantes sobre la eficacia de este paliativo frente a una canasta de consumo que no deja de encarecerse.
El decreto 532 especifica que este monto adicional es inembargable y no será computable para ningún otro concepto previsional. El cronograma de pagos de la ANSES comenzará el miércoles 8 de julio, extendiéndose hasta el día 22, según la terminación del DNI. Mientras los beneficiarios esperan el impacto de estas cifras en sus cuentas bancarias, el debate sobre la sustentabilidad del sistema previsional sigue abierto: la fórmula de movilidad atada a la inflación protege los haberes de una caída mayor, pero el congelamiento del bono actúa como un mecanismo que, en los hechos, licúa el refuerzo destinado a los sectores más vulnerables.
La pregunta que queda flotando en el ambiente económico es hasta cuándo será sostenible la estrategia de mantener un bono fijo en un contexto de precios variables. Mientras el Gobierno celebra la actualización del haber básico por la fórmula vigente, la realidad es que el «extra» que los jubilados esperan cada mes pierde relevancia en la economía doméstica. En un julio marcado por el debate sobre la capacidad de consumo de los adultos mayores, los números finales reflejan un intento por contener la crisis, aunque el impacto real de este beneficio sigue siendo, cada mes, un poco más limitado.

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