En su primer informe de gestión, el Jefe de Gabinete enfrentó una lluvia de críticas del kirchnerismo y la izquierda. Con la presencia de Milei en el recinto, la sesión osciló entre acusaciones por el patrimonio del funcionario, carteles de burla y pedidos masivos de renuncia.
La primera visita de Manuel Adorni a la Cámara de Diputados estuvo lejos de ser un trámite institucional ordenado. En un clima de extrema polarización, el Jefe de Gabinete fue recibido por una oposición que alternó entre el sarcasmo y la denuncia directa. Mientras el oficialismo intentó blindar al funcionario con la presencia inédita de todo el Gabinete y del propio presidente Javier Milei, los bloques opositores centraron sus ataques en las inconsistencias patrimoniales del vocero reconvertido en ministro y en el impacto social de las medidas económicas.
La jornada estuvo marcada por gestos teatrales. El diputado socialista Esteban Paulón repartió pochoclos entre sus pares, ironizando sobre el «show» montado por el Ejecutivo, mientras que la bancada de Unión por la Patria colgó carteles con la leyenda “Apenas un delincuente”. Sin embargo, el tono subió de temperatura cuando Myriam Bregman (FIT) acusó a Adorni de «cómplice de genocidio», lo que provocó una violenta respuesta de Milei desde su asiento: “¡Ustedes son los asesinos!”.
El eje de los cuestionamientos giró en torno a la causa $LIBRA y al nivel de gastos del Jefe de Gabinete. «Usted cobra en pesos y gasta en dólares, mucho más de lo que gana», disparó Bregman, mientras que Pablo Juliano (UCR) y Germán Martínez (UxP) fueron tajantes al exigir su renuncia inmediata. Desde el peronismo calificaron la sesión como un «espectáculo alejado de la práctica parlamentaria» y criticaron que las respuestas por escrito llegaran apenas dos horas antes de la sesión, impidiendo un análisis serio.
Incluso los aliados y bloques dialoguistas mostraron reparos. Miguel Pichetto advirtió sobre la pérdida de relevancia institucional de la figura del Jefe de Gabinete al necesitar el «desembarco» de todo el Gobierno para sostenerlo, y Eduardo Falcone (MID) lamentó la falta de anuncios concretos para las pymes, criticando que el informe se centrara casi exclusivamente en la herencia recibida.
La sesión terminó con un Adorni visiblemente desgastado y una oposición que ya baraja mecanismos más severos, como la moción de censura. Lo que debió ser una instancia de rendición de cuentas terminó consolidando la grieta legislativa, dejando en claro que la «falta de confianza» —como señaló Germán Martínez— será el principal obstáculo para la relación entre el Ejecutivo y el Congreso en los meses venideros.

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