Bajo el lema «El trabajo es con derechos o es esclavo», el sindicalismo rinde tributo al Papa Francisco y advierte que la conflictividad seguirá escalando en todo el país.
En un escenario marcado por el estancamiento de su estrategia judicial y una presión interna que amenaza con romper la unidad, la CGT conmemora este jueves el Día del Trabajador con una masiva marcha a Plaza de Mayo. El acto, previsto para las 15 horas, no será solo una fecha de reivindicación histórica, sino una vidriera del fuerte malestar sindical contra las políticas económicas de Javier Milei. Por primera vez, sectores alineados con el gobernador Axel Kicillof y La Cámpora formarán parte activa de la organización.
Bajo el lema “El trabajo es con derechos o es esclavo”, los tres cotitulares de la central (Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello) serán los encargados de los discursos. El evento tendrá un componente emotivo con un tributo al fallecido Papa Francisco —a un año de su partida—, cuyas ideas sociales serán reivindicadas por curas villeros durante el acto.
Sin embargo, detrás de la escena oficial, la interna arde. Un sector «combativo» liderado por Luis Barrionuevo, Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA) se reunió esta semana para exigir por escrito un plan de lucha directo. “¿Qué vamos a hacer en la CGT si no hace nada?”, disparó Maturano, quien incluso amenaza con renunciar a la central si no se convoca a un plenario de secretarios generales para discutir un paro general.
La presión también llega desde el Gran Buenos Aires: el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), integrado por la UOM y ATE, realizará un plenario paralelo este viernes en Pilar para debatir un programa propio, distanciándose de la «pasividad» que le critican a la cúpula cegetista. Mientras tanto, el Gobierno nacional echó más leña al fuego al anunciar multas multimillonarias contra La Fraternidad y la UTA por paros anteriores, una medida que el sindicalismo interpreta como una provocación directa en la previa de la marcha.
A pesar de las diferencias entre «dialoguistas» y «combativos», hay un punto de coincidencia: el diagnóstico de la crisis. Con salarios que no llegan a fin de mes y paritarias pisadas por el Ejecutivo, figuras como Gerardo Martínez (UOCRA) y Jorge Sola ya advierten que, agotada la instancia judicial, la conflictividad escalará. La movilización de hoy será el termómetro que defina si la Argentina se encamina hacia su segundo paro general en lo que va del año.

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