28 junio, 2026

Fin del show en las redes: el Gobierno reúne a Menem y a Caputo para apagar la guerra interna

Manuel Adorni comanda un encuentro clave en la Casa Rosada. Javier Milei exigió que las diferencias vuelvan a los canales reservados para que la interna libertaria deje de eclipsar la agenda económica.

Apenas veinticuatro horas después de haber escenificado una postal de cohesión institucional en los balcones de la Casa Rosada por el Día de la Patria, el oficialismo reactivará este martes sus terminales estrictamente operativas. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocó de urgencia a una reunión de la mesa política gubernamental a las 11:00 en Balcarce 50. El encuentro persigue dos metas cruciales para la supervivencia del esquema oficial: en primer lugar, trazar de manera fina el cronograma parlamentario para destrabar el paquete de reformas enviado por el Poder Ejecutivo; en segundo término, y quizás el más urgente en la práctica, forzar una tregua definitiva y «puertas adentro» en el encarnizado enfrentamiento que mantiene en vilo al universo libertario, cruzado por denuncias de espionaje digital e influencias entre el asesor de máxima confianza presidencial, Santiago Caputo, y el titular de la Cámara de Baja, Martín Menem.

La cita de este martes representa el reencuentro formal en una mesa de trabajo de los protagonistas del cortocircuito que sacudió la estructura oficialista durante la última semana. Allí estarán sentados cara a cara Santiago Caputo —el «hermano» y arquitecto conceptual del espacio— y los primos Martín y Eduardo «Lule» Menem, espadas políticas que reportan en forma directa a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El conflicto latente estalló luego de que usinas de la militancia digital alineadas con Caputo acusaran formalmente al riojano de coordinar de manera subrepticia cuentas anónimas en redes sociales para limar la autoridad del estratega de Balcarce 50. La gravedad de la acusación obligó al propio Menem a reclamar públicamente que los trapitos sucios se laven «en el vestuario» y no a cielo abierto, una exposición que generó un profundo malestar en el despacho del presidente Javier Milei.

Fuentes inobjetables de la Casa Rosada admitieron que el mandatario nacional se mostró sumamente incómodo al verse forzado a intervenir en una reyerta interna de su propia tropa. Durante el fin de semana, Milei ensayó un esquema de relativización de los cruces virtuales para evitar inclinar la balanza en favor de alguno de los bandos. No obstante, las tensiones de fondo persisten: referentes de los batallones digitales libertarios manifestaron en las últimas horas su disconformidad con el entorno del jefe de Estado, llegando a instalar la tesis de que a Milei «le mienten» respecto del verdadero alcance y origen de los ataques virtuales.

Frente a este enrarecido panorama, el Gobierno apeló el lunes a la liturgia del 25 de Mayo para proyectar orden. La estudiada imagen de Milei asomado al balcón histórico de la Casa de Gobierno flanqueado por su hermana Karina y por el propio Caputo —bautizada en las cuentas presidenciales bajo el lema «Argentina en buenas manos»— funcionó como un bálsamo de distensión que luego se tradujo en un frío pero correcto saludo protocolar entre el asesor y los Menem en los pasillos de la Catedral Metropolitana. Durante la posterior reunión de Gabinete en el Salón Eva Perón, el libertario esquivó deliberadamente cualquier alusión a las internas, monopolizando la hora de exposición con un repaso de variables macroeconómicas y un marcado optimismo sobre los niveles de actividad de abril y mayo. Consumado el acting de paz patria, este martes llegará el turno de la negociación dura, donde Adorni buscará alinear las pretensiones individuales y reenfocar la energía gubernamental en lograr los números que el oficialismo todavía no tiene garantizados en los recintos parlamentarios.