Los líderes sindicales buscan contener el malestar social con marchas sectoriales y apuntan a incidir en el escenario político de cara a los próximos comicios, priorizando el diálogo antes que la huelga.
La mesa chica de la CGT deliberará en las próximas horas para definir la continuidad de su plan de lucha iniciado el 22 de julio pasado y evaluar las chances reales de concretar el quinto paro general contra la administración de Javier Milei. En medio de este debate, la central obrera confirmó que realizará una movilización frente al Ministerio de Economía el 19 o 20 de este mes, con el objetivo de visibilizar la crítica situación de las familias endeudadas.
De acuerdo con estimaciones del sector, existen unos 5,3 millones de personas con dificultades para afrontar compromisos financieros contraídos, en su mayoría, para cubrir gastos básicos de subsistencia. Un reciente informe del Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit indicó que más del 50% de los hogares argentinos atraviesa problemas de ingresos para llegar a fin de mes, y un 71,9% debe recurrir a algún tipo de endeudamiento formal o informal.
Delimitación de la protesta callejera y debate interno
Desde que relanzó su estrategia de movilizaciones, la cúpula cegetista optó por desestimar paros sectoriales rotativos y focalizarse en acciones de visibilización callejera. Tras su participación en las marchas de jubilados, el rechazo a la venta de tierras y la movilización de San Cayetano junto a los movimientos sociales, la central buscará instalar el debate sobre el peso de las deudas en los hogares.
Sin embargo, persisten las dudas puertas adentro sobre la efectividad y el acatamiento que tendría una huelga general a gran escala. Dirigentes como Cristian Jerónimo señalaron que convocar a un paro genera angustia en los trabajadores por la pérdida del presentismo y el salario diario, por lo que prefieren priorizar canales de diálogo y canalizar el descontento a través de movilizaciones puntuales.
En paralelo, los sindicatos docentes alineados a la CGT resolvieron llevar adelante un plan de lucha sectorial durante agosto sin recurrir a huelgas de actividades, en estricto cumplimiento de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que exige mantener servicios mínimos del 75% en áreas esenciales como la educación. Las medidas incluirán clases públicas, volanteadas y una concentración a fines de mes ante la Secretaría de Educación.
Próximas acciones y horizonte político
El cronograma cegetista prevé además una concentración coincidiendo con las deliberaciones del Consejo del Salario Mínimo, una participación activa en la Semana Social de la Iglesia, una marcha por el Día de la Industria el próximo 2 de septiembre y actividades de acompañamiento previstas para la visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre.
En la cúpula sindical admiten que las medidas de fuerza actuales no modificarán el rumbo socioeconómico del Gobierno, por lo que consideran que la salida es estrictamente política. Bajo esta premisa, la dirigencia apunta a reordenar su rol e influir en las negociaciones del peronismo de cara a la construcción de alternativas electorales hacia 2027.

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