A partir de las cifras de cobertura difundidas por el Ministerio de Salud correspondientes a 2025, el sistema de inmunizaciones registra una mejora general en comparación con el año anterior. Si bien las dosis neonatales y los esquemas aplicados durante los primeros dos meses de vida superaron el 90% de cumplimiento —alcanzando los mejores valores desde la pandemia—, las jurisdicciones aún enfrentan serias dificultades para sostener el ritmo en los refuerzos escolares y en la población adolescente.
Los datos oficiales, ajustados a partir de las aplicaciones nominalizadas cargadas por las áreas sanitarias provinciales, indican que el año pasado se logró superar la barrera del 90% de cobertura en las principales vacunas del primer año de vida, revirtiendo en parte los magros registros de los últimos años. Entre ellas se destacan la dosis única neonatal de BCG, que alcanzó un 95,3%, y la de hepatitis B para recién nacidos, que llegó al 92%. Asimismo, las primeras dosis de los esquemas infantiles a los dos meses —como la quíntuple, la IPV contra la poliomielitis y el neumococo— también cruzaron el umbral del 90%, superando los niveles observados en 2024.
Sin embargo, a medida que avanza la edad de los grupos objetivos, los porcentajes de cobertura comienzan a descender y se alejan de las metas óptimas recomendadas por los organismos internacionales. Mientras que vacunas como la del virus sincicial respiratorio (VSR) en embarazadas llegaron al 74% y se observó una mejora en la aplicación del VPH a los 11 años, los refuerzos posteriores continúan encendiendo alarmas. Las dosis de los 5 y 11 años —necesarias para consolidar la protección contra enfermedades como la tos convulsa, la poliomielitis o la varicela— se ubicaron, en su mayoría, por debajo del 60% de cobertura, reflejando la complejidad de las provincias para garantizar la finalización de los esquemas antes del ingreso escolar y en la adolescencia.
Desde la cartera sanitaria nacional, a cargo de Mario Lugones, señalaron que la Nación garantiza la provisión y el monitoreo de los insumos, mientras que la responsabilidad de ejecutar las estrategias territoriales recae sobre las jurisdicciones. Este escenario se da en sintonía con las advertencias de organismos como Unicef y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que ubican a la Argentina entre los países de la región con desafíos pendientes para blindar a su población contra infecciones prevenibles, recordando que el esfuerzo coordinado entre Estado nacional y provincias resulta indispensable para consolidar la recuperación postpandemia y evitar rebrotes de enfermedades erradicadas.

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