Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el feriado por el paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes registró un movimiento «discreto», consolidándose como el fin de semana largo con menor afluencia de turistas en lo que va de 2026. Con un total de 993.683 viajeros y un impacto económico de $ 216.649 millones, la actividad se vio condicionada por una coyuntura de consumo moderado y la expectativa previa al inicio de la Copa Mundial de la FIFA, factores que impulsaron una demanda selectiva, marcada por las decisiones de viaje de último momento y la preferencia por el turismo de cercanía.
El comportamiento del consumidor este año muestra una tendencia clara hacia la reducción en los tiempos de permanencia y el ajuste presupuestario. El gasto promedio diario por turista se ubicó en $ 109.013, registrando una caída real del 3,5% frente al mismo periodo de 2025, mientras que la estadía promedio se contrajo un 13%, bajando de 2,3 a 2 días. Este perfil de viaje, más austero y planificado sobre la hora, refleja las dificultades económicas de los hogares, que priorizan las escapadas cortas sobre los viajes de larga distancia. En el acumulado del año, ya son más de 10 millones los turistas que se movilizaron, aunque la comparación interanual muestra una baja del 26%, condicionada también por la distribución atípica de los feriados en el calendario actual.
A nivel regional, la Patagonia logró captar el mayor interés gracias a las primeras nevadas en centros de esquí como Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Ushuaia, destinos que ya se preparan para la temporada alta de invierno. Por el contrario, la Costa Atlántica presentó una realidad dispar; si bien Mar del Plata se mantuvo como el principal polo de atracción, los niveles de ocupación estuvieron por debajo de la media histórica. El sostenimiento de la actividad en esta zona, al igual que en gran parte de la Provincia de Buenos Aires, dependió en gran medida de las fiestas populares, los eventos deportivos y una oferta gastronómica local que permitió amortiguar, aunque no revertir, la baja en las reservas hoteleras.
En el territorio bonaerense, ciudades como Villa Gesell, Monte Hermoso, Chascomús y Lobos lograron articular una agenda dinámica que convocó principalmente a visitantes de cercanía. El perfil del turista provincial se orientó a actividades de naturaleza, el turismo de estancias y la participación en eventos de aniversario, evitando desplazamientos prolongados. Esta modalidad de «turismo de cercanía» parece haberse consolidado como la estrategia de defensa del sector frente a una demanda que se mantiene cautelosa, esperando la definición del impacto económico que traerá el transcurso del mundial y la inminencia de las vacaciones de invierno.

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