Todas las provincias del país sufrieron retrocesos en las ventas, con un impacto diferencial en las zonas limítrofes por el efecto frontera, mientras el Gobierno volvió a postergar la actualización del tributo.
El despacho de combustibles en la Argentina atraviesa su momento más delicado de los últimos dos años. De acuerdo con un análisis elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), la venta de nafta entre enero y julio de 2026 se desplomó a 5.667,3 millones de litros, lo que representa una contracción del 5,26% en comparación con el mismo período de 2023.
La caída del consumo se produce en paralelo a un fuerte incremento de la carga tributaria. Desde el cambio de gestión, el impuesto a los combustibles experimentó una suba nominal del 1.387%, muy por encima del 329% de inflación acumulada en el mismo lapso, haciendo que el peso de los gravámenes pase de representar el 8,9% al 20,1% del valor final en el surtidor. Para un litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires, que actualmente ronda los $2.045, unos $411 corresponden exclusivamente a impuestos.
Seis meses consecutivos a la baja y el impacto en las provincias
La tendencia negativa también se refleja en las mediciones interanuales procesadas por el medio especializado Surtidores en base a datos de la Secretaría de Energía. Julio marcó el sexto mes consecutivo con bajas interanuales, acumulando un retroceso del 6,4% frente a julio de 2025. Dentro del desglose, la nafta premium lideró las caídas con un derrumbe del 7,3% frente a los niveles de 2023, seguida de cerca por la nafta súper.
El informe del IAG advirtió que ninguna provincia escapa al retroceso:
- Misiones encabezó la lista de caídas con un desplome del 32,48%, traccionada por el llamado “efectos frontera”, donde los precios locales superaron a los de los países vecinos y derivaron la demanda al extranjero.
- Le siguieron Formosa (-26,26%), Corrientes (-18,83%), La Rioja (-15,73%) y Entre Ríos (-15,31%).
- En el otro extremo, distritos como Neuquén (-0,84%) amortiguaron la caída gracias al impulso de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta.
Nueva postergación del Ejecutivo
Frente a este escenario de contracción del consumo, el Gobierno nacional volvió a utilizar la herramienta del diferimiento fiscal. A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, la administración central postergó hasta el próximo 1° de octubre la actualización pendiente del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono.
Se trata de la 13ª postergación de este tipo desde 2024. El tributo se cobra como un monto fijo por litro y, si bien el objetivo oficial ha sido recomponer el retraso fiscal heredado mediante ajustes superiores a la inflación, el impacto en los bolsillos y en los niveles de comercialización continúa marcando el pulso del sector.

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