El influyente asesor presidencial utilizó sus redes sociales para marcar la cancha y ratificar su alineamiento absoluto con el mandatario nacional. El cruce con Martín Menem que obligó a suspender la reunión de la mesa política en la Casa Rosada.
El seno del partido gobernante, La Libertad Avanza, se encuentra atravesando horas de máxima tensión interna tras un feroz enfrentamiento digital que expuso de forma pública las diferencias entre el estratega comunicacional Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Ante la escalada del conflicto, que incluyó acusaciones cruzadas por el uso de cuentas anónimas y la difusión de enlaces críticos hacia la gestión, el influyente integrante del denominado «triángulo de hierro» recurrió a su cuenta oficial en la red social X para fijar una postura inflexible ante la militancia y sus detractores. En un fuerte descargo, el consultor político sentenció de manera tajante que llegó a la gestión pública junto al actual mandatario nacional y que únicamente abandonará su cargo de asesor cuando el propio Javier Milei así lo disponga de forma explícita.
La disputa digital cobró una dimensión institucional crítica luego de que Caputo acusara abiertamente al entorno de Menem de operar una cuenta falsa dedicada a horadar la figura presidencial, provocando que el legislador riojano tuviera que salir a argumentar públicamente que el reenvío de dicho material fue producto de un error involuntario de su equipo de comunicación. Lejos de apaciguar las aguas, el asesor presidencial redobló la apuesta frente a la estructura partidaria vinculada al armado territorial de Karina Milei al afirmar que le importa poquísimo quién pueda llegar a ofenderse durante este proceso de transformación del Estado. Asimismo, ratificó de forma contundente su compromiso con el proyecto nacional, asegurando que continuará enfocando la totalidad de sus esfuerzos en cumplir el mandato de hacer a la Argentina grande otra vez.
Esta guerra digital de alta intensidad forzó la suspensión de la mesa política de Balcarce 50 y dejó al descubierto una profunda fractura en la cúpula oficialista, dividida entre el ala estrictamente política y el núcleo digital e ideológico que comandan Las Fuerzas del Cielo. Mientras que el presidente de la Nación optó por mantener un estratégico silencio y limitar su actividad en redes a repostear mensajes vinculados al superávit financiero y sus batallas contra la prensa, la interna libertaria continuará teniendo fuertes repercusiones tanto en el Congreso como en el armado de las listas bonaerenses de cara a los próximos desafíos electorales, donde ambos sectores pujan ferozmente por ganar influencia en las decisiones más sensibles de la Casa Rosada.

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