Un informe del observatorio económico bonaerense advierte que la desocupación en territorio provincial supera la media nacional. El cierre de empresas, la caída del empleo joven y la pérdida del poder adquisitivo golpean con fuerza al conurbano.
La crisis del mercado de trabajo en la Provincia de Buenos Aires registra cifras alarmantes. Según el último relevamiento del observatorio económico bonaerense, desde noviembre de 2023 se han destruido 96.243 puestos de trabajo registrados. Con una tasa de desocupación que alcanzó el 9,5% al cierre de 2025, la provincia se sitúa dos puntos porcentuales por encima del promedio país, consolidándose como la región más afectada por el deterioro productivo y el cierre de unidades económicas.
El informe detalla un escenario de fragilidad sostenida en los últimos dos años. La tasa de empleo en la provincia cayó al 43,5%, acompañada de una baja en la tasa de actividad que sugiere un creciente «desaliento laboral»: bonaerenses que, ante la falta de perspectivas, han dejado de buscar empleo. Además, el fenómeno del «trabajador pobre» se agudiza, con un 16,5% de ocupados que buscan activamente otra fuente de ingresos debido a que sus salarios actuales no cubren las necesidades básicas.
El impacto es particularmente severo entre los jóvenes de 14 a 29 años. En este segmento, la desocupación escala al 16,8% en mujeres y al 16,2% en varones, dificultando procesos de autonomía y formación de hogares. A nivel estructural, la sangría de empleos formales en Buenos Aires representa más de un tercio del total nacional. Sectores vulnerables, como el trabajo en casas particulares, también sufrieron una fuerte caída con casi 8.000 puestos menos, afectando mayoritariamente a mujeres de los sectores populares.
La destrucción de empleo está íntimamente ligada al cierre de empresas. Desde el inicio de la actual gestión nacional, han bajado sus persianas 5.364 firmas en territorio bonaerense, lo que significa que una de cada cuatro empresas cerradas en Argentina pertenecía a la provincia. La apertura de importaciones, la baja utilización de la capacidad instalada y la caída del consumo interno aparecen como los principales responsables de este retroceso industrial y comercial.
El informe concluye que el conurbano bonaerense, por su alta dependencia del mercado interno, es el epicentro de esta crisis social y económica. Con salarios a la baja y un costo de vida que no da tregua, el deterioro del entramado laboral condiciona la vida cotidiana de miles de familias en toda la provincia, profundizando la vulnerabilidad en las zonas más pobladas del territorio.

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