27 septiembre, 2026

Menos kilos en la mesa: el desplome del consumo interno de carne vacuna redefinen los hábitos en las carnicerías

Según datos de CICCRA, el promedio anual se ubicó en 46,3 kilos por habitante, mientras las exportaciones crecen impulsadas por la demanda externa.

El consumo de carne vacuna profundizó su retroceso en Argentina y alcanzó niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas. Entre enero y julio, el abastecimiento destinado al mercado interno se redujo un 12% frente al mismo período del año anterior, mientras que el promedio móvil de consumo se ubicó en julio en 46,3 kilos por habitante al año, lo que representa una caída interanual del 9,4% (equivalente a 4,8 kilos menos por persona).

Los datos se desprenden del último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que detalla que en los primeros siete meses del año el consumo aparente alcanzó 1,202 millones de toneladas equivalente carne con hueso, unas 163.400 toneladas menos que en el ejercicio previo.

Compras condicionadas y cambio de hábitos en el mostrador

Esta retracción estadística tiene un correlato directo en los comercios de barrio. Si bien los clientes mantienen la frecuencia de sus visitas, reducen considerablemente las cantidades adquiridas y adaptan sus compras al dinero disponible en el bolsillo.

Comerciantes de distintos puntos del país señalan que quienes antes compraban dos kilos ahora llevan uno, y que muchos consumidores ya no piden una cantidad en peso, sino que indican directamente el monto que pueden gastar. En este escenario de consumo selectivo, ganan terreno los cortes más económicos —como la carne picada—, al tiempo que se registra un desplazamiento hacia proteínas más accesibles, como el pollo y el cerdo, cuyos precios muestran diferencias sustanciales frente a la carne vacuna.

Menor faena y repunte de las exportaciones

La contracción del mercado interno convive con una disminución en la producción general. La industria frigorífica procesó 7,09 millones de cabezas entre enero y julio, lo que marca una baja interanual del 9,8%, ubicando la producción total en 1,689 millones de toneladas res con hueso.

Desde el sector sectorial atribuyen parte de esta menor disponibilidad a una retención de hembras —cuya participación en la faena descendió al 44,3% en julio— orientada a recomponer el stock ganadero. En la vereda de enfrente, las exportaciones aumentaron un 8,8%, alcanzando las 487.200 toneladas gracias al impulso de mercados clave como China, Estados Unidos e Israel, consolidando una profunda transformación en la cadena de comercialización de uno de los alimentos más representativos de la mesa argentina.