Dos mediciones privadas confirmaron la continuidad de la tendencia negativa para la actividad durante el sexto mes del año, acumulando un balance semestral contractivo, aunque con algunos indicios que invitan a pensar en un mejor desempeño de cara al segundo semestre.
La producción industrial manufacturera concluyó el primer semestre del año en terreno negativo, de acuerdo con los principales relevamientos privados difundidos por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF). Si bien ambas consultoras reflejaron matices en la magnitud y en la comparación interanual de junio —con una variación de -0,1% según FIEL y un repunte de 1,4% según OJF—, las dos mediciones coincidieron en registrar una retracción en la comparación mensual desestacionalizada y en confirmar que el acumulado de los primeros seis meses cerró con saldo negativo (un retroceso del 0,7% para FIEL y del 2,2% para OJF).
El informe de OJF precisó que este comportamiento responde a una dinámica de estancamiento donde se alternan meses positivos y negativos desde noviembre del año pasado, mientras que FIEL advirtió que la industria encadenó cuatro trimestres consecutivos de contracción interanual al cierre del segundo trimestre.
Al analizar el desempeño sectorial, las mayores caídas se concentraron en rubros como la industria automotriz —afectada por una contracción en los envíos, patentamientos y exportaciones—, la producción de maquinaria y equipo, los plásticos y el sector textil, este último con mermas interanuales cercanas al 8% en junio y descensos de dos dígitos en el acumulado semestral. Asimismo, FIEL señaló dificultades puntuales vinculadas a deficiencias en la infraestructura de transporte de gas que afectaron a establecimientos medianos y pequeños, sumado al impacto de mayores costos energéticos para los grandes usuarios industriales.
En la vereda opuesta, los mejores registros estuvieron encabezados por el sector de refinerías y la producción de metales básicos —impulsada por subas en acero crudo y laminados—, además de un destacado repunte récord en alimentos y bebidas traccionado por la faena porcina y la producción avícola. De cara al futuro, la eliminación progresiva de derechos de exportación dispuesta por el Gobierno a través del Decreto 566/2026 y las proyecciones privadas anticipan un escenario más favorable para la segunda mitad del año, marcado por una marcha dual entre los distintos sectores fabriles.

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