A pesar de la reciente actualización del boleto mínimo y de una suba en los fondos destinados a las compensaciones tarifarias, los empresarios del transporte automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires aseguraron que los cálculos oficiales de la Secretaría de Transporte se encuentran alejados de los valores de mercado. Con una tarifa técnica fijada en $1.816 por pasajero, el sector reclama que los costos reales superan los $2.300, lo que deja abierta la puerta a nuevos incrementos en las tarifas o a recortes en la frecuencia de las unidades.
La actualización tarifaria aplicada la semana pasada elevó el boleto básico para recorridos de hasta tres kilómetros a $742,81, en el marco de un esquema donde los incrementos mensuales se han mantenido en torno al 2%. No obstante, la atención del sector se concentra en la tarifa técnica —el costo estimado de mover a un pasajero—, la cual fue recalculada por la Secretaría de Transporte en $1.816, representando un incremento marginal del 2% frente a los valores reconocidos hasta abril. Representantes de las firmas prestatarias sostienen que esta cifra está subestimada debido a que los cálculos oficiales se basan en precios de insumos desactualizados, tomando como referencia un tipo de cambio anterior a los saltos registrados en junio y julio, además de fijar el valor de un colectivo cero kilómetro en USD 132.000, cuando en el mercado local cotiza cerca de los 200.000 dólares. Esta discrepancia, según explican, impacta de forma directa en los gastos de mantenimiento y orilla a las compañías con menores recursos a achicar la operación y reducir la cantidad de vehículos en circulación.
En paralelo al debate por los costos, el esquema de asistencia estatal experimentó modificaciones. La suma de compensaciones para las líneas de jurisdicción nacional —aquellas que cruzan la avenida General Paz o el Riachuelo— trepó de $74.000 millones en junio de 2025 a $98.500 millones en el mismo mes de este año, lo que representa una suba interanual del 33% que acompaña la inflación, aunque con variaciones más acotadas frente a los meses previos. Esta suba de subsidios responde en parte a una contracción en la actividad del sistema, que opera con un 3% menos de coches y un 2% menos de kilómetros recorridos. Hacia adelante, el financiamiento del servicio mantiene al ministro de Economía, Luis Caputo, ante un delicado dilema: si incrementa los subsidios para sostener subas moderadas en el boleto, presiona sobre el superávit fiscal; por el contrario, si opta por trasladar los costos a las tarifas plenas, alimenta la inflación. Mientras las cuentas públicas sigan bajo revisión, las empresas advierten que el refuerzo estatal actual no garantiza la estabilidad del esquema ni la normalidad en las frecuencias del servicio.

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