13 agosto, 2026

Tensión en el Pacífico: China lanzó un misil balístico desde un submarino nuclear

El Ejército chino confirmó el lanzamiento de un proyectil estratégico equipado con una ojiva de entrenamiento, que impactó con precisión en aguas internacionales. Según medios internacionales, se trata del primer disparo de esta magnitud desde un sumergible de propulsión nuclear para el país asiático, lo que marca un hito en su capacidad de despliegue y autonomía estratégica. La medida ha generado inquietud en las capitales de la región, que observan con preocupación el incremento de la presencia naval de Pekín y la coincidencia de estas pruebas con patrullajes conjuntos junto a la Flota del Pacífico de Rusia.

El ensayo, ejecutado a las 12:01 hora local, fue notificado previamente a los gobiernos de la zona, incluyendo a Australia, con el objetivo de evitar malentendidos diplomáticos. No obstante, las autoridades de Taiwán han reportado una actividad «récord» de las fuerzas armadas chinas, contabilizando más de 110 buques militares y de la Guardia Costera desplegados entre Japón y Filipinas. Este aumento en la operatividad china, calificado por los funcionarios taiwaneses como una tendencia al alza, coincide con un periodo de ejercicios militares intensos y una retórica más agresiva que ha deteriorado notablemente las relaciones bilaterales, particularmente con Tokio.

La escalada de tensión con Japón ha sido constante desde fines de 2025, tras declaraciones de altos mandos japoneses sobre la posibilidad de una intervención frente a un eventual conflicto en Taiwán. En respuesta, Pekín ha implementado restricciones a la exportación de productos de doble uso y ha mantenido patrullajes cercanos a islas estratégicas, elevando el riesgo de incidentes. En este marco, el lanzamiento del misil actúa como un demostración de fuerza tecnológica que reafirma la capacidad china de proyectar poder más allá de sus mares costeros, poniendo a prueba los límites de la influencia estadounidense y sus aliados en el Pacífico.

El escenario se vuelve aún más complejo con los preparativos de las maniobras navales conjuntas entre China y Rusia, que se desarrollarán hasta el 13 de julio con la participación de buques rusos llegados al puerto de Qingdao. Estos ejercicios, seguidos de patrullajes marítimos compartidos, consolidan un eje de coordinación militar entre Moscú y Pekín en la región. Mientras China asegura que el ejercicio «no está dirigido contra ningún país», el despliegue envía una señal clara de sus aspiraciones como potencia militar global, manteniendo a la comunidad internacional en alerta ante la posibilidad de nuevos incidentes en una de las zonas más críticas para el comercio y la seguridad mundial.