13 agosto, 2026

Alerta por el récord de morosidad: casi el 40% de los jóvenes registra préstamos impagos

La economía doméstica atraviesa un momento de extrema vulnerabilidad. La morosidad en los créditos otorgados a familias alcanzó un máximo histórico del 12,7% en mayo, una cifra que refleja el impacto de la crisis en los bolsillos. El informe destaca que el incumplimiento financiero es particularmente grave entre los menores de 35 años, donde el 40% arrastra préstamos en situación irregular, y en las entidades no financieras, que concentran un nivel de mora del 32,2%. Mientras las empresas mantienen un índice más contenido del 3,5%, el sector privado en su conjunto cerró mayo con una morosidad del 7,7%.

El deterioro financiero ha sido acelerado y constante: hace apenas 18 meses, a finales de 2024, la mora en los hogares apenas llegaba al 2,5%. Este salto abrupto encuentra sus principales víctimas en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, líneas que han visto cómo la capacidad de repago de los usuarios se desplomaba frente a la coyuntura inflacionaria. La tendencia es generalizada, afectando a 26 de las 30 entidades financieras relevadas, lo que confirma que el problema no es un fenómeno aislado de pocas instituciones, sino un síntoma sistémico de la pérdida de ingresos reales de las familias.

A pesar de que el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, proyectó recientemente que la morosidad habría alcanzado su techo en el segundo trimestre, las perspectivas para el futuro cercano no son optimistas en términos de reactivación económica vía crédito. La consultora 1816 advierte que más del 27% de las personas que solicitaron préstamos han dejado de ser sujetos de crédito, lo que limita severamente el potencial del financiamiento como motor para la recuperación del consumo hacia las elecciones del próximo año. Es decir, una porción significativa de la población ha quedado fuera del mercado formal de préstamos debido a su historial de mora.

No obstante, los especialistas ofrecen una conclusión matizada sobre el impacto macroeconómico. Debido a que el peso del crédito privado sobre el Producto Bruto Interno (PBI) es actualmente muy bajo, la crisis de morosidad en las familias no necesariamente impedirá un crecimiento del PBI en los próximos 12 meses. La economía local, aunque golpeada por el incumplimiento de sus actores privados, enfrenta un escenario donde la actividad depende hoy de otras variables, dejando al crédito familiar relegado de su rol habitual como impulsor del consumo y la inversión de corto plazo.