13 agosto, 2026

El quiebre de Mario Ishii: un golpe inesperado en el corazón del armado de Axel Kicillof

El senador provincial y exintendente de José C. Paz protagonizó un fuerte cruce en el recinto legislativo al reclamar por la falta de tratamiento de proyectos de emergencia sanitaria y alimentaria. Lejos de ser un hecho aislado, sus palabras contra Axel Kicillof marcan un punto de inflexión en la interna del oficialismo provincial. Tras años de denunciar que La Cámpora y Máximo Kirchner «asfixiaban» al gobierno, Ishii aparece hoy ocupando un lugar central en la ofensiva política que busca condicionar al gobernador, exponiendo la fragilidad de su estructura de poder frente a los intendentes del Conurbano.

Durante la última sesión en la Legislatura, la intervención de Ishii fue contundente: responsabilizó al Gobernador por dilatar el debate de iniciativas que, según el senador, son urgentes ante un «Conurbano que se está incendiando». Sus cuestionamientos sobre la situación de los hospitales y la falta de territorio por parte de Kicillof no solo incomodaron al Ejecutivo, sino que provocaron una respuesta inmediata de la vicegobernadora Verónica Magario. Esta virulencia marca un contraste abismal con la postura adoptada por el dirigente apenas meses atrás, cuando en octubre de 2024, desde un plenario en su distrito, juraba «bancar a Axel hasta la muerte» y denunciaba que el kirchnerismo cometía el error de «asesorar mal» a Cristina Kirchner.

La paradoja política es absoluta. Ishii ha pasado años siendo una de las voces más críticas contra la conducción de Máximo Kirchner, a quien acusaba de armar listas «a dedo» y de marginar la representación territorial de los municipios. Sin embargo, sus actuales dardos contra la gestión de la Provincia terminan siendo funcionales a una estrategia de desgaste que muchos sectores del kirchnerismo buscan profundizar para limitar el liderazgo del mandatario bonaerense. Desde el entorno de Kicillof observan con preocupación cómo el fuego amigo, proveniente ahora desde sus propias filas, se suma a la presión externa, obligando al Ejecutivo a defenderse en múltiples frentes: la gestión económica, la relación con los jefes territoriales y la propia supervivencia política del peronismo.

Hoy, el «barón» de José C. Paz se encuentra en una posición política incómoda. Mientras intenta capitalizar el descontento social en los barrios del Gran Buenos Aires, su discurso converge con los intereses de aquellos a quienes antes acusó de perjudicar al peronismo. Para los analistas, este episodio es el síntoma de una disputa por el poder mucho más profunda que se libra tras la derrota electoral de 2023. El gobernador no solo enfrenta la crisis de gestión, sino también la fragmentación de su base de apoyo político, donde dirigentes de peso como Ishii ya no dudan en exponer las fisuras del gobierno provincial para reafirmar su propio peso específico en el mapa político bonaerense.