La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires tratará un proyecto de ley impulsado por la diputada Manuela Thourte (UCR) que pretende regular el uso, la venta y la promoción de vapeadores, cigarrillos electrónicos y otros dispositivos de tabaco calentado. La iniciativa, que cuenta con aportes de la médica y legisladora Claudia Negri (Fuerza por Buenos Aires), establece la prohibición total de suministro a menores de 18 años y restringe el vapeo en espacios públicos cerrados. Con esta medida, la Ciudad busca responder a un fenómeno de salud pública con cifras alarmantes: casi el 35,5% de los estudiantes secundarios manifiesta haber utilizado estos dispositivos, cuya peligrosidad, según advierte la Organización Mundial de la Salud, radica en las alteraciones neurológicas permanentes que genera la nicotina en cerebros en desarrollo.
El proyecto se alinea con la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud de la Nación, adaptando la normativa local al nuevo paradigma que reconoce a estos productos como sustancias perjudiciales. La propuesta no solo prohíbe la venta y entrega a menores, sino que también veta la publicidad, el patrocinio y las ofertas gratuitas fuera de los locales comerciales autorizados, donde además será obligatorio exhibir advertencias sanitarias claras. El texto enfatiza la necesidad de combatir la percepción errónea de que estos dispositivos son «inofensivos», basándose en evidencia científica que confirma riesgos cardiovasculares y pulmonares, incluyendo la creación de un sistema de registro para casos de Evali, la lesión pulmonar grave asociada al vapeo.
La normativa establece un régimen sancionatorio severo para garantizar su cumplimiento: las multas para los comercios infractores oscilarán entre 500 y 5.000 unidades fijas, montos que pueden superar los 4,7 millones de pesos, además de contemplar el decomiso de mercadería y posibles clausuras. Asimismo, el proyecto impulsa una estrategia de salud integral que incluye la actualización de protocolos de cesación tabáquica en hospitales públicos, campañas de concientización en escuelas sobre el impacto de la nicotina en el aprendizaje y la memoria, y una gestión ambiental diferenciada para los residuos electrónicos y plásticos que generan estos dispositivos, integrándolos a los Puntos Verdes de la Ciudad.
El impacto sobre la población adolescente es el motor principal de esta urgencia legislativa. Con más del 16% de los jóvenes reportando un consumo reciente, la iniciativa busca desarticular la estrategia comercial que posicionó a estos productos como alternativas «más seguras» o «herramientas de cesación», cuando en realidad fomentan una adicción temprana con consecuencias irreversibles para el control de impulsos y las funciones cognitivas. De convertirse en ley, la Ciudad de Buenos Aires dará un paso clave hacia el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria, priorizando la protección de los menores frente a un mercado de nicotina emergente que ha logrado penetrar profundamente en las aulas y espacios sociales juveniles.

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