13 agosto, 2026

“Sin ley no hay libros más baratos, hay menos librerías”: el fuerte reclamo del sector editorial

Libreros, editores independientes, grandes cadenas y referentes culturales unieron fuerzas para advertir sobre los riesgos de eliminar la normativa vigente desde 2001. Mientras el Ministerio de Desregulación defiende la medida bajo el argumento de fomentar la competencia y facilitar el acceso a los lectores, el sector sostiene que su caída condenará a las librerías de barrio y perjudicará la diversidad bibliográfica.

La posible derogación de la Ley 25.542 —sancionada en 2001 e inspirada en la tradicional legislación europea de precio único— puso en pie de guerra al mundo de la cultura y la edición. La normativa establece que son los editores quienes fijan un valor de venta uniforme para cada ejemplar en todo el territorio nacional, garantizando que tanto las grandes sucursales como los pequeños comercios compitan por la calidad de su oferta y no a través de descuentos agresivos.

Desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, defendieron la iniciativa al señalar que el objetivo es “que los libros sean más accesibles” y que los consumidores tengan más opciones en un mercado desregulado, citando antecedentes internacionales como el del Reino Unido. Sin embargo, desde el sector editorial retrucan que la experiencia comparada demuestra que la desregulación termina concentrando el mercado en pocas manos y perjudicando la bibliodiversidad.

El rechazo a la medida atraviesa a toda la cadena de valor: desde librerías independientes y editoriales como Siglo XXI y Zorro Rojo hasta grandes jugadores comerciales como el grupo ILHSA —dueño de El Ateneo y Yenny—, cuyos representantes advierten que una liberación total de precios terminará favoreciendo únicamente a los grandes conglomerados internacionales, plataformas de comercio electrónico y supermercados.

En la misma línea se pronunció Juan Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro, quien remarcó que la norma protege el oficio del librero y asegura una distribución justa de regalías para autores y diseñadores frente a la lógica de los algoritmos. Con la proximidad de la decimoquinta edición de la Feria de Editores (FED), el debate se instaló con fuerza en redes sociales y espacios culturales, convirtiéndose en uno de los temas centrales de la agenda del sector.