El referente indiscutido del cine independiente del oeste del GBA presenta su nueva obra en blanco y negro y formato 4:3. Su tajante mirada sobre la industria actual, Netflix y la pérdida de sello autoral.
“A mí, desde que filmo me han dicho poeta maldito, director de culto, que está al margen. La verdad que todo eso me chupa un huevo”, sostiene Raúl Perrone, director y figura central del cine independiente argentino de las últimas tres décadas. El realizador estrena CIN3 FILI4, una película en blanco y negro que sigue a tres jóvenes reunidos en bares para hablar de cine, aunque terminan debatiendo sobre el amor y su propia visión del mundo.
Nacido en Ituzaingó (Zona Oeste del Gran Buenos Aires), donde vive y filma desde siempre, Perrone construyó una obra que supera las 60 películas de manera completamente independiente y al margen de las reglas industriales. Lejos de las modas, su mirada sobre la industria cinematográfica actual es tajante: rechaza profundamente a las plataformas de streaming y sostiene que gran parte del cine contemporáneo carece de identidad propia. “Muchas de las películas argentinas de hoy tienen ese tufillo: los títulos todos iguales y filmados de la misma manera. No hay un sello autoral detrás”, afirma.
Cómo es CIN3 FILI4 y sus referencias estéticas
La película, que se proyecta en el Cine Gaumont, está rodada en blanco y negro y en formato 4:3, adoptando códigos visuales emparentados con el cine francés de los años 60. Con guiños a directores como Godard, Cassavetes o Leonardo Favio, la historia traslada por un instante la estética de aquella época al Gran Buenos Aires de los 2020, sumando además una salida poco común en su filmografía: llevar la cámara hacia la calle Corrientes.
Para el director, la decisión formal no responde a una pose nostálgica: “Está hecha en blanco y negro porque ya hice más de quince películas así. Yo elijo hacerla en blanco y negro o color, depende del tema que estoy haciendo. Todo es cuestión de cómo percibe el ojo”.
El impacto de las plataformas y la cultura efímera
Consultado sobre los cambios en la industria a raíz de la llegada del streaming, Perrone lamenta la merma de espectadores en las salas y la rapidez con la que se consume el arte en la actualidad, contrastándolo con la ebullición cultural de los años 90.
Asimismo, advierte sobre la obsesión de las nuevas generaciones de cineastas por ingresar a festivales masivos o catálogos digitales: “Las plataformas no buscan autores: te eligen por algoritmo. Si vos le preguntás a alguien cuál es el director de una película o la otra, no saben quién la hizo. Claro que te condiciona. Pero me parece que el hecho es, más que quejarse, salir a hacer películas en la medida que uno pueda”.

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