Los datos del informe de Argentinos por la Educación muestran que el 94% llega a sexto grado en el tiempo previsto, pero los desafíos se concentran fuertemente en el área de Matemática.
El 94% de los estudiantes argentinos que ingresaron a primer grado en 2020 llegó a sexto en 2025 en el tiempo esperado, sin repetir ni abandonar. Sin embargo, cuando se consideran también los aprendizajes, el panorama cambia: apenas 50 de cada 100 alumnos completaron ese recorrido con conocimientos al menos satisfactorios en Lengua y Matemática.
El dato surge del informe Índice de Resultados Escolares de primaria 2025, elaborado por Argentinos por la Educación a partir de información oficial. El trabajo, cuyos autores son Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal, analiza a la cohorte que comenzó la escuela primaria en 2020, en pandemia, y llegó a sexto grado el año pasado.
El Índice de Resultados Escolares (IRE) combina dos dimensiones que no necesariamente evolucionan de la misma manera: las trayectorias escolares (es decir, cómo avanzan los estudiantes a lo largo de la escolaridad) y los aprendizajes. Para eso, toma por un lado la proporción de estudiantes que llega a sexto grado en el tiempo esperado, sin repetir ni abandonar, y por otro los resultados en Lengua y Matemática de las pruebas Aprender 2025.
Los datos muestran que la continuidad de las trayectorias mejoró en la última década: la repitencia y el abandono son fenómenos cada vez más marginales en primaria. De cada 100 chicos que empezaron primer grado en 2020, 94 llegaron a sexto en el tiempo previsto. Una década atrás, entre quienes habían ingresado a la primaria en 2011, lo habían logrado 88 de cada 100.
La proporción de estudiantes que llegan a sexto grado a tiempo es elevada en casi todo el país, aunque con diferencias entre provincias. En Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Jujuy, prácticamente todos los estudiantes alcanzaron sexto grado en el tiempo esperado. En Corrientes, Misiones y Entre Ríos, en cambio, la cifra se ubicó por debajo del 90%.
El principal problema aparece cuando se observan los aprendizajes. Entre quienes llegaron a sexto grado sin repetir ni abandonar, solo el 54% alcanzó un desempeño satisfactorio o avanzado simultáneamente en Lengua y Matemática. La dificultad se concentra sobre todo en esta última materia: a nivel nacional, el 58% de los alumnos sin sobreedad obtuvo los resultados esperados en Matemática, mientras que en Lengua la proporción llegó al 79%.
Al combinar ambas dimensiones, el IRE nacional queda en 50%. El número implica una mejora de 5 puntos porcentuales frente a la cohorte que cursó la primaria entre 2018 y 2023, cuyo índice había sido de 45%, y devuelve al país a niveles similares a los registrados antes de la pandemia.
La serie histórica refleja altibajos: el indicador fue de 46% para la cohorte 2011-2016, subió a 49% para 2013-2018 y a 50% para 2016-2021, descendió luego a 45% para 2018-2023 y ahora volvió al 50%. Según el informe, las oscilaciones responden sobre todo a los resultados de aprendizaje medidos por Aprender, mientras que las trayectorias muestran una tendencia más sostenida de mejora.
Las diferencias entre jurisdicciones son amplias. Los valores más altos del IRE se registraron en Ciudad de Buenos Aires (67%), Córdoba (61%) y La Pampa (54%). En el extremo opuesto aparecen Chaco (33%), Santiago del Estero (38%) y Misiones (39%). El informe señala una fuerte correlación entre los resultados y el nivel socioeconómico promedio de los estudiantes.
Todas las provincias mejoraron frente a la medición anterior de Argentinos por la Educación, que había analizado la cohorte 2018-2023. Los mayores incrementos se dieron en San Juan, Catamarca y La Rioja, con 10 puntos porcentuales cada una. En 12 jurisdicciones, el resultado actual es el más alto de toda la serie disponible.
El informe advierte que, como Neuquén tuvo una participación inferior al 35% en todas las pruebas Aprender, su muestra no es representativa: no es posible saber cuál es el nivel de los estudiantes neuquinos en comparación con el resto del país.
“En los últimos 10 años se aprecia una lenta tendencia de mejora a nivel país”, señaló Irene Kit, coautora del informe. “Por una parte, pasamos de 88 de cada 100 a 94 de cada 100 estudiantes que llegan a sexto grado habiendo cursado con regularidad. Por otra parte, esa mayor regularidad e inclusión no se tradujo en una caída de los aprendizajes: tras la caída pospandemia, se ha vuelto a niveles previos. Dicho esto, nos encontramos como país muy lejos del techo de lo que nuestros estudiantes deben alcanzar al terminar su educación primaria. No es para conformarnos, sino para no desalentarnos”.
Para Marina Bertone, docente de nivel primario, los resultados muestran avances en Lengua que podrían estar asociados con las políticas que priorizaron la alfabetización y la comprensión lectora. A la vez, consideró necesario trasladar esa prioridad a Matemática: “Estamos frente a una mejoría de los resultados, lo que permite salir de la mirada pesimista que muchas veces invade el sentido común al hablar de educación y de resultados educativos”, planteó Bertone.
Mariano Narodowski, director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, ofreció una lectura diferente: “Estos datos respaldan mi trabajo sobre el colapso educativo argentino. No hay tendencia a la mejora sino estancamiento en niveles muy bajos: desde 2011 la mitad de los chicos quedan afuera de los aprendizajes básicos, si bien algunas provincias que tenían rendimientos muy bajos registran mejoras, como Formosa, Catamarca y La Rioja. Los datos también muestran que el cierre de escuelas y el uso de tecnologías en la pandemia no tuvieron las consecuencias catastróficas que los especialistas y los funcionarios de entonces pronosticaron”, afirmó. Y agregó: “Esperemos que este pequeño repunte de 2025 sea la base de una nueva tendencia a la mejora”.
“Consolidar y profundizar la mejora que muestra este informe requiere un esfuerzo sostenido de toda la sociedad. Que la enorme mayoría de los niños ingrese y complete la escuela primaria en el tiempo esperado demuestra el enorme valor que las familias argentinas le asignan a la educación”, afirmó Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina. Y agregó: “Ahora el desafío es que el Estado y las escuelas estén a la altura de ese compromiso, priorizando políticas y acciones que fortalezcan los aprendizajes fundacionales, desarrollando las capacidades de las escuelas y acompañando a los equipos docentes con formación continua y apoyo”.

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