La conferencia performática, ambientada en el año 2300, propone una mirada sobre la identidad, el género y la diversidad a través de una puesta que combina testimonios, textos, proyecciones, sonidos y objetos. Se presenta de miércoles a domingo en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín.
ManifestuM, la conferencia performática protagonizada por Marilú Marini y Franco Torchia, propone imaginar un futuro situado en el año 2300 para reflexionar sobre la identidad, el género, los cuerpos y la diversidad.
La obra, estreno de la semana en el Teatro San Martín, plantea una experiencia que se aleja de los formatos escénicos tradicionales. En ese futuro imaginado, la identidad es fluida, los cuerpos son múltiples y el amor nunca se repite. La actriz Marilú Marini y el escritor y periodista Franco Torchia son los intérpretes de este dispositivo teatral ideado y dirigido por Oria Puppo, en complicidad con la propia Marini, y con dramaturgia de Eugenia Pérez Tomas.
El punto de partida es un prólogo escrito por Daniel Link, que ubica la acción en un tiempo indefinido del “año dos mil trescientos y algo”. Allí, ser raro aparece como un privilegio y el amor es presentado como algo espectral, bajo la idea de que no existen dos personas que amen de la misma manera.
Para Pérez Tomas, este escenario futurista funciona como una forma de tomar distancia del presente y permitir que la realidad actual dialogue con una hipótesis ficcional. De esta manera, los testimonios del presente se cruzan con “los fantasmas que habitan el teatro”, además de voces provenientes del futuro y de distintos pasados que se superponen en capas.
La obra se desarrolla bajo la ficción de una sesión de la MOF (Manifiesto de la Órbita Futuro), una especie de logia a la que el teatro le cedió su espacio por un tiempo limitado. Dentro de ese marco, Marini y Torchia ponen voz a textos de María Belén Correa, Andrea Cukier, Esther Díaz, María Lugones, Gaita Nihil, Javier Sáez, Cande Schamun, Alejandro Tantanian, Liliana Viola y Marlene Wayar, entre otros.
Los materiales reúnen diferentes registros, desde testimonios en primera persona hasta monólogos poéticos y ensayos académicos. Todos conviven sin establecer una jerarquía. La propuesta tampoco se organiza alrededor de un único eje, como la danza, el texto o la actuación, sino que construye una combinación de signos en la que proyecciones, sonidos, lecturas y objetos se integran sin que un elemento predomine sobre los demás.
La idea tradicional de personaje también se desdibuja. Los intérpretes dan voz a diferentes testimonios, pero al mismo tiempo aparecen con sus propios nombres y sus historias reales.
El origen de ManifestuM se remonta a los meses anteriores a la pandemia, cuando Oria Puppo comenzó a leer en diarios franceses —país donde pasa buena parte del año— diferentes artículos vinculados con nuevas corrientes de pensamiento sobre los cuerpos, las diferencias y el género.
El confinamiento profundizó ese interés. “Quedé encerrada con una biblioteca de treinta y pico de libros, muchos de autores actuales, sobre todo franceses, con esta tendencia a repensar las diferencias, los cuerpos y el género”, explicó la directora en una entrevista publicada en la página web del CTBA. A partir de su cercanía cotidiana con Marilú Marini, ambas comenzaron además a intercambiar artículos y materiales relacionados con esas temáticas.
La puesta escénica, desarrollada por Puppo, referente internacional en diseño escenográfico, se presenta como un dispositivo multimedia cargado de estímulos simultáneos. En el centro hay un tablero de ajedrez como pieza en exhibición, acompañado por libros, un cronómetro, tarimas, una cabeza gigante y diferentes pantallas.
Entre ellas se destacan pequeñas pantallas LED que reproducen una estética similar a la de los sistemas informativos de los subtes o los quioscos abiertos las 24 horas. Son las llamadas “InfoTrans”, que para Puppo funcionan como personajes y cuentan con una línea dramatúrgica tan relevante como la de los propios intérpretes.
Los textos de mayor dureza no son pronunciados por los actores, sino que aparecen proyectados para que cada espectador decida dónde dirigir su atención. A esto se suma un diseño sonoro que profundiza la experiencia inmersiva mediante voces que susurran alrededor del público, generando la sensación de que las palabras llegan desde atrás.
La acumulación de estímulos, sin embargo, también puede generar una disputa por la atención. Esto sucede, por ejemplo, durante la lectura de Torchia de un testimonio de una persona autista, mientras se propone simultáneamente que alguien del público levante carteles.
El tono de ciencia ficción que atraviesa el comienzo de la obra no se mantiene de manera constante y, en algunos momentos, adquiere mayor presencia una estructura cercana a la clase o al ensayo académico. El eje que atraviesa toda la propuesta es una reivindicación de la diversidad que aborda cuestiones vinculadas con la identidad de género, la sexualidad, la lógica binaria, las neurodivergencias, la migración y el exilio.
CUÁNDO Y DÓNDE
ManifestuM se presenta de miércoles a sábados a las 19.30 y los domingos a las 18.30, con una duración de 65 minutos, en el Teatro San Martín, ubicado en Corrientes 1530, CABA.

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