El informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) ubica al país en el puesto 98. El organismo advierte sobre la «hostilidad institucional» del Gobierno, el cierre de la sala de periodistas en Casa Rosada y la violencia policial durante las protestas.
La situación de la libertad de prensa en Argentina atraviesa su momento más crítico en décadas. Según la Clasificación Mundial 2026 de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), el país retrocedió otros 11 lugares en el último año, acumulando una estrepitosa caída de 58 posiciones desde que Javier Milei asumió la presidencia. Argentina, que en 2023 ocupaba el puesto 40, hoy se encuentra en el escalón 98 sobre 180 naciones, reflejando un deterioro que el informe vincula directamente con el discurso oficial y las restricciones al acceso a la información.
El informe de RSF es lapidario al señalar que el retroceso responde al «auge de la hostilidad institucional hacia la prensa» y a la «violencia contra periodistas que cubren manifestaciones». El organismo subraya que la gestión actual replica un «manual» de estigmatización similar al de Donald Trump, que incluye el desmantelamiento de medios públicos y el uso discrecional de la pauta oficial.
La publicación del ranking coincide con una semana de máxima tensión: el Ejecutivo dispuso el cierre de la histórica sala de acreditados en Casa Rosada, restringiendo el acceso diario de los cronistas. Incluso dentro del oficialismo surgieron voces disonantes, como la de la diputada Silvana Giudici, quien defendió la permanencia de la sala de periodistas, aunque cuestionó el «uso político» de la situación por parte de la oposición.
A nivel de seguridad, el panorama no es más alentador. RSF alertó por la represión en protestas callejeras, donde al menos nueve trabajadores de prensa resultaron agredidos por las fuerzas de seguridad y tres fueron detenidos de forma arbitraria. El deterioro se registra principalmente en los indicadores de «clima político» y «seguridad», los ejes que evalúan la presión directa del poder sobre quienes informan.
Argentina no está sola en este retroceso; la región vive una crisis profunda con caídas significativas en Ecuador, Perú y El Salvador. Sin embargo, el caso argentino destaca por la velocidad del desplome en un contexto global donde, por primera vez, más de la mitad de los países del mundo presentan una situación «difícil» o «muy grave» para el ejercicio del periodismo.

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