El ataque ocurrió en el municipio de Banga. El adolescente, que era compañero de las víctimas, utilizó un arma robada de su casa y actuó en solitario. La masacre eleva la preocupación por la seguridad escolar y la circulación de armas en el país asiático.
Un estudiante sacó un arma y disparó contra varias personas en una escuela del sur de Filipinas antes de quitarse la vida. El violento episodio dejó al menos seis muertos y 17 heridos, según confirmó el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD), una cifra que incluye al propio tirador.
La tragedia ocurrió en el municipio de Banga, ubicado en la provincia de Cotabato del Sur. El gobernador provincial, Reynaldo Tamayo Jr., detalló que el agresor era alumno de la institución y cursaba el noveno grado, por lo que era compañero de las víctimas. Además, indicó que el atacante utilizó una pistola de nueve milímetros en excelente estado de conservación y que actuó en solitario.
Por su parte, el alcalde de Banga, Albert Palencia, reveló en una entrevista radial que el sospechoso es hijo de funcionarios del Departamento de Educación y que había sustraído el arma de una caja fuerte en su domicilio familiar. Según el mandatario local, el estudiante de secundaria incluso le había advertido a dos amigos sobre sus intenciones de llevar a cabo el ataque “justo después del almuerzo”.
Desde el Departamento de Educación informaron que se encuentran colaborando estrechamente con la Oficina de la División Escolar, autoridades locales y las fuerzas de seguridad para esclarecer los detalles del caso.
Antecedentes de violencia escolar en el país
El hecho en Banga encendió las alarmas debido a la frecuencia de este tipo de episodios en centros educativos filipinos en los últimos meses. Este ataque se produjo exactamente un mes después de que un estudiante transmitiera en directo el asesinato de un compañero en otra escuela de la isla de Mindanao, antes de suicidarse. Menos de tres meses atrás, un tiroteo similar en un instituto de Tacloban dejó tres muertos y siete heridos.
Ante este panorama, a lo largo del mes se habían llevado a cabo simulacros de respuesta ante tiradores activos en establecimientos de todo el país.
El trasfondo de las armas ilegales
Si bien la legislación de Filipinas es estricta para el otorgamiento de licencias —exigiendo pruebas psiquiátricas, toxicológicas, capacitación y antecedentes limpios—, el país enfrenta un problema crónico vinculado a la circulación de miles de armas de fuego ilegales y no registradas, un factor que mantiene en constante alerta a las autoridades locales.

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