A años de distancia, Sergio Agüero brindó detalles inéditos sobre el clima de tensión que atravesó el plantel de Argentina durante el mundial de Rusia 2018.
El exjugador, referente histórico de la Selección, no se guardó nada al describir la relación con el entonces director técnico Jorge Sampaoli, marcando un contraste absoluto entre las expectativas generadas en la previa y la realidad de un equipo fracturado. Además de repasar las polémicas de aquella cita mundialista, el «Kun» revivió la tensión de la definición por penales frente a Holanda en Brasil 2014, ofreciendo una mirada íntima sobre cómo se gestiona la presión en los momentos decisivos del fútbol internacional.
Sobre la experiencia en Rusia, el delantero admitió que la convivencia con el cuerpo técnico se tornó insostenible, acumulando una frustración que estalló en los momentos de mayor exigencia competitiva. «No sabés la bronca que tenía», confesó al referirse a las decisiones tácticas y el manejo de grupo por parte de Sampaoli, a quien cuestionó por su falta de claridad y cohesión en la conducción. Según el relato de Agüero, la sensación de desorientación dentro del campo de juego durante aquel torneo no era una percepción individual, sino un sentimiento generalizado entre los referentes del plantel que intentaban sostener el barco ante la falta de una identidad clara.
La charla también tuvo lugar para el recuerdo épico de Brasil 2014, específicamente la semifinal ante el seleccionado de los Países Bajos. El exjugador del Manchester City destacó la figura de Sergio Romero bajo los tres palos y la convicción del grupo para alcanzar la final del mundo, un hito que, a diferencia de lo vivido cuatro años más tarde, estuvo marcado por una unidad absoluta en el vestuario. Para Agüero, esa capacidad de resiliencia ante la adversidad es el sello distintivo que define a los grandes planteles, diferenciando claramente la armonía necesaria para competir en la élite de los conflictos internos que, en su visión, terminaron de dinamitar las ilusiones del equipo en tierras rusas.
Este testimonio añade una pieza más a la crónica de una etapa de transición para la Selección Argentina que, tras superar la crisis del 2018, logró reconstruirse bajo una nueva impronta táctica y emocional. Las palabras del exdelantero no solo sirven para desmitificar ciertos episodios del pasado, sino también para entender cuánto influye la gestión humana en los resultados deportivos. Con la honestidad que lo caracteriza, el Kun cerró su relato subrayando que, más allá de los nombres propios o los planteos estratégicos, lo que realmente queda en la memoria de los jugadores es la oportunidad perdida de representar al país con la excelencia que el escudo demanda.

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