13 agosto, 2026

Desempleo, ajuste y préstamos informales: el complejo escenario financiero de los jóvenes en los barrios

Un informe del Instituto Universitario CIAS revela que, en medio de la caída de ingresos y el incremento del desempleo juvenil, tres de cada cuatro jóvenes perciben que la economía empeoró y recurren a familiares o prestamistas de barrio para cubrir gastos cotidianos.

Las familias continúan ajustando sus presupuestos en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo y una tasa de desempleo que se mantiene cerca de los máximos de los últimos cinco años. Entre los sectores más golpeados se encuentran los jóvenes menores de 29 años de barrios populares: el 75% asegura que la situación económica empeoró y el 60% debió recortar consumos esenciales, principalmente alimentos.

Para afrontar los gastos diarios, el endeudamiento se convirtió en una salida frecuente, impulsada fundamentalmente por canales informales ante las dificultades de acceso al sistema financiero tradicional y la precariedad laboral.

El impacto de la crisis en el mercado laboral juvenil

Desde la recesión de 2024, la economía registró una recuperación heterogénea del 4,4% que no logró reactivar el empleo formal ni absorber la demanda laboral. De acuerdo con datos del INDEC, el desempleo aumentó 2,2 puntos porcentuales entre el último cuatrimestre de 2023 y el cierre de 2025, mientras que la informalidad y el cuentapropismo crecieron 2,8 puntos.

Esa dinámica afectó con mayor intensidad al segmento juvenil:

  • La desocupación en menores de 29 años trepó del 13,2% al 16,6%.
  • El 57,6% de los jóvenes ocupados de ese grupo etario se desempeña en la informalidad.
  • Los ingresos de los trabajadores registrados acumulan una fuerte caída real frente a los niveles de 2023, profundizando el ajuste en los hogares.

Cómo se endeudan y qué recortan los jóvenes

Ante la imposibilidad de recortar en rubros inflexibles como el transporte público o los servicios básicos (luz y gas), el ajuste familiar recae directamente sobre la mesa. Cuatro de cada diez jóvenes que debieron achicar gastos señalaron que redujeron la compra de alimentos —dejando de lado productos como la carne o limitando porciones—, seguidos por recortes en indumentaria, recreación y servicios.

Cuando los ingresos no alcanzan, la necesidad de financiamiento se vuelve ineludible:

  • El 57% de los jóvenes en hogares vulnerables debió pedir dinero prestado o tomar un crédito para gastos cotidianos.
  • El circuito informal domina la escena: el 68% recurrió a familiares o amigos, el 39% a prestamistas de barrio y un 19% al almacén o comercio local. Los préstamos con prestamistas, advierte el informe, conllevan riesgos severos ante la falta de pago por las presiones ejercidas.
  • El sistema formal apenas alcanza el 6% de participación, canalizado mayoritariamente a través de billeteras virtuales y aplicaciones (21%) por encima de las tarjetas de crédito tradicional (18%), evidenciando la exclusión financiera ligada a la falta de empleo formal.

El escenario político según el segmento socioeconómico

El relevamiento del CIAS también analizó el posicionamiento político de los encuestados. Entre los jóvenes de sectores populares consultados, se registra una mayor adhesión al peronismo que al liberalismo (67% frente al 25%), con predominio masculino entre los votantes de La Libertad Avanza (63%).

Asimismo, el estudio detecta que la fuerza gobernante mantiene una mayor retención de votos entre quienes apoyaron a Javier Milei en 2023 (58%), aunque el clivaje socioeconómico marca diferencias claras: la adhesión al oficialismo es 14 puntos porcentuales más alta entre aquellos jóvenes cuyos hogares no debieron realizar recortes económicos en comparación con los que sufrieron un ajuste severo en su vida cotidiana.