11 mayo, 2026

¿Crisis o transformación? Grandes autores debatieron en la Feria del Libro sobre el futuro de la lectura en Argentina

Escritores argentinos alertan sobre el cierre de librerías y la desaparición de la crítica, pero celebran la resiliencia de la comunidad de lectores.

En una sala colmada y con un clima de época que oscila entre la preocupación y la pasión, la Feria Internacional del Libro fue escenario de un debate necesario: ¿es nueva la crisis del libro o es su estado natural? Los escritores Claudia Piñeiro, Guillermo Martínez, María Inés Krimer y Jorge Consiglio, moderados por Patricio Zunini, desmenuzaron la realidad de un sector que enfrenta una caída de ventas de entre el 10% y el 20%, el retiro del Estado en las compras escolares y la amenaza de los algoritmos sobre la libertad creativa.

María Inés Krimer fue la encargada de ponerle números al presente, citando datos de la Cámara Argentina de Libreros que reflejan el cierre de locales y la dificultad de comprar un libro con salarios que convierten al objeto en «casi una utopía». A esto se sumó la advertencia de Claudia Piñeiro sobre el «algoritmo editorial»: la tendencia de las empresas a rechazar manuscritos que no encajan en las métricas de éxito inmediato, además de una creciente «censura conservadora» que presiona sobre los contenidos escolares.

Por su parte, Jorge Consiglio aportó la mirada sobre cómo la tecnología fragmenta la atención, creando lo que llamó una «estética del parpadeo»: textos más breves para un mundo que ya no puede soltar el celular. En sintonía, Guillermo Martínez lamentó la desaparición del crítico literario como filtro de calidad, hoy reemplazado por influencers y nichos de redes sociales donde «todo vale lo mismo».

Sin embargo, no todo fue pesimismo. Los autores rescataron la excepcionalidad argentina: el país sigue teniendo una de las mayores densidades de librerías del mundo y un público sofisticado que mantiene a la ficción literaria en las listas de más vendidos. «La pasión por la escritura no se frena con un decreto», sentenció Consiglio, recordando a un playero de Villa Martelli que se «atrincheraba» contra la hostilidad del mundo con una sola revista subrayada.

Con la Feria extendiéndose hasta el 11 de mayo, el debate dejó una certeza: aunque las condiciones económicas sean dramáticas, el libro sobrevive como un refugio. Como señaló Zunini al cierre, el millón y medio de personas que visitan La Rural cada año confirma que, pese a la crisis, el valor simbólico de la cultura sigue siendo el último bastión de resistencia.