11 mayo, 2026

Alarma en la Casa Real: detuvieron a un neonazi que planeaba un atentado contra las hijas de la reina Máxima

El sospechoso fue arrestado en La Haya con hachas y una nota que prometía un «baño de sangre». Las princesas Amalia y Alexia eran los blancos del ataque. Un nuevo capítulo de amenazas que vuelve a poner en jaque la libertad de la familia real.

La seguridad de la familia real de los Países Bajos vuelve a estar en el centro de la escena internacional tras un escalofriante hallazgo. Un hombre de 33 años, vinculado a sectores de ultraderecha, fue detenido en La Haya bajo la acusación de planear un atentado contra las princesas Amalia (22) y Alexia (20), hijas de la reina Máxima Zorreguieta. Al momento de su captura, el sospechoso portaba armas blancas con inscripciones nazis y una nota manuscrita que detallaba sus violentas intenciones.

El operativo, que trascendió recientemente, permitió incautar dos hachas que el detenido llevaba consigo. En las armas se leían leyendas perturbadoras como «Alexia», «Mossad» y la proclama nazi «Sieg Heil». Según informes de la fiscalía local, el individuo también poseía un escrito donde mencionaba explícitamente a la heredera al trono y a su hermana menor bajo la amenaza de generar un «baño de sangre».

Este episodio no es un hecho aislado para las hijas de la argentina Máxima Zorreguieta. Cabe recordar que en 2022, la princesa Amalia debió abandonar su residencia universitaria en Ámsterdam para refugiarse en el palacio tras detectarse planes de secuestro por parte de la «Mocro Maffia», una organización criminal que también tenía en la mira al entonces primer ministro Mark Rutte.

«No puede vivir una vida normal ni salir a la calle», había lamentado la Reina en aquel momento, graficando el nivel de asedio que sufren sus hijas. Pese a que el arresto se produjo en febrero, la noticia cobró relevancia tras la reciente aparición pública de las princesas en los festejos del «Día del Rey», el pasado 27 de abril, donde la custodia fue extrema.

La justicia neerlandesa mantiene un fuerte hermetismo sobre la identidad del atacante y sus posibles nexos con células extremistas. Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre el crecimiento de los discursos de odio en Europa y la vulnerabilidad de las figuras públicas, incluso aquellas que, como la princesa Amalia, han intentado mantener un perfil austero y cercano a la ciudadanía.