27 septiembre, 2026

Ascienden a más de 900 los muertos y hay miles de desaparecidos tras aludes en Nepal y China

Rescatistas buscan sobrevivientes en un mar de lodo. Más de 2500 edificios quedaron destruidos.

El balance del deslave que devastó zonas de Nepal y China el pasado miércoles se agravó aún más, elevando la cifra a más de 900 muertos y 4400 desaparecidos a medida que pasan los días y se dimensiona la magnitud de la catástrofe.

“Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, declaró el primer ministro nepalí, Balendra Shah, quien remarcó la determinación del gobierno para proteger la vida de los ciudadanos.

Labores de rescate extremas en un escenario de desolación

En condiciones sumamente peligrosas y bajo la amenaza constante de nuevas crecidas, los rescatistas redoblan sus esfuerzos en medio de un mar de barro que sepultó esta remota región del Himalaya. Las dificultades logísticas son monumentales: “Ya no hay carreteras. Todas han sido arrasadas por el deslave”, explicó el jefe adjunto del distrito de Nuwakot, el policía E. Hawadi.

De acuerdo con los análisis satelitales del observatorio europeo Copernicus, más de 2.500 edificios fueron destruidos en el valle del río Trishuli. Entre las pocas notas de esperanza, las fuerzas de seguridad destacaron el rescate milagroso de una niña de 6 años encontrada bajo los escombros, aunque las autoridades continúan sin poder establecer contacto con un centenar de obreros atrapados en un túnel en construcción.

Un fenómeno similar a un tsunami

Especialistas y científicos atribuyen la devastadora crecida al derrumbe de un enorme glaciar, que transformó de manera repentina a un apacible río en un torrente furioso. “Fue como un tsunami, con un ruido enorme y una enorme nube de polvo”, relató Shibu Giri, un empleado de 44 años de una central hidroeléctrica que logró escapar a las alturas.

Militares, policías y rescatistas procedentes de Nepal, China, India y Corea del Sur operan de manera conjunta en ambos lados de la frontera —incluyendo la zona tibetana de Gyirong— mediante un incesante paso de helicópteros. No obstante, la cifra provisional ubica ya los cadáveres localizados en 955 (939 en territorio nepalí y 16 en la vertiente china), mientras que los operativos siguen buscando intensamente a cerca de 4.500 personas de las que aún no se tienen noticias, entre las cuales figuran numerosos turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros.