13 agosto, 2026

Advierten que se requieren 34 aportantes de monotributo para cubrir una jubilación media

Un informe de IERAL advierte sobre el impacto del crecimiento del monotributo en la sostenibilidad del sistema previsional: mientras un asalariado aporta en promedio el 11,2% de su ingreso, un monotributista lo hace en un 1,1%.

El crecimiento del monotributo como modalidad de inserción laboral está cambiando la forma en que se financia el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Si bien el régimen permitió incorporar a millones de trabajadores independientes a una cierta formalidad, el bajo nivel de sus aportes, sumado a la elevada informalidad y al envejecimiento de la población, profundiza las tensiones sobre el financiamiento de las jubilaciones.

Actualmente se necesitan casi 34 monotributistas para financiar una jubilación promedio y 3,5 trabajadores asalariados registrados, según advirtió un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). En el caso de una jubilación mínima con bono, la diferencia también es marcada, ya que se requieren 2,4 asalariados frente a casi 23 monotributistas.

Desde noviembre de 2023, se incorporaron 150.158 (+7,4%) trabajadores al monotributo, según datos desestacionalizados de SIPA hasta abril de 2026. En ese mismo período, los autónomos se incrementaron en 1.494 inscriptos (+0,4%) y el empleo registrado —que incluye privados, públicos y casas particulares— sufrió una pérdida de 329.667 puestos de trabajo (-3,2%), con una pendiente mayor en el sector privado (-235.419 ó -3,7%). De esta manera, «la sostenibilidad del sistema ya no depende solo de la evolución demográfica, sino también del monto de los aportes que ingresan», señaló el informe.

Más monotributistas, pero con menor nivel de aportes

Actualmente, el SIPA cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios previsionales. Del total de quienes realizan aportes, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia, mientras que el 26% restante son independientes. Dentro de este grupo, 2,2 millones pertenecen al régimen de monotributo.

La participación del monotributo dentro del universo de aportantes más que se duplicó en casi tres décadas, pasando del 9% en 1998 al más del 20% en marzo de 2026, según datos de la Fundación Mediterránea. En términos absolutos, los monotributistas que aportan al sistema crecieron de 513.000 a 2,2 millones, un aumento del 331%.

Sin embargo, esa mayor cantidad de contribuyentes no se traduce en un incremento equivalente de los recursos que recibe el sistema. Mientras que un trabajador asalariado aporta, en promedio, el equivalente al 11,2% de su ingreso, un autónomo contribuye con el 5,2% y un monotributista apenas con el 1,1%. La brecha también se refleja en los montos nominales: en marzo de 2026, el aporte previsional promedio de un trabajador registrado alcanzó los $187.098 mensuales, mientras que el de un monotributista rondó los $19.215, es decir, casi diez veces menos.

Concentración en las categorías más bajas y desafíos demográficos

Esa diferencia en los aportes se explica porque la mayoría de los inscriptos se encuentra en las escalas más bajas. Más de la mitad de los monotributistas que realizan aportes al SIPA están inscriptos en la categoría A, mientras que casi dos tercios se concentran entre las categorías A y B, las de menor facturación y menores aportes previsionales.

A esto se le suma que el 44% de los ocupados en el mercado laboral argentino trabaja en la informalidad, lo que representa más de nueve millones de personas sin aportes previsionales. En paralelo, las proyecciones del INDEC indican que la población de 65 años o más pasará de representar el 12% del total en 2022 al 17% en 2040, duplicando el índice de envejecimiento (de 55 adultos mayores cada 100 menores de 15 años en 2022 a 115 en 2040).

Como resultado, los ingresos por aportes personales y contribuciones patronales no alcanzan para financiar el gasto previsional, registrando el SIPA un déficit cercano al 2% del PBI que requiere transferencias del Tesoro Nacional.

La mirada hacia adelante de la Fundación Mediterránea

Para la Fundación Mediterránea, el debate sobre una eventual reforma previsional no debería limitarse a la edad jubilatoria o los requisitos de acceso, sino incorporar también la transformación del mercado laboral. El estudio recordó que, en los últimos tres años, el haber medio perdió un 13% de su poder adquisitivo y la jubilación mínima con bono cayó un 20% en términos reales, mientras que cerca de un millón de personas mayores de 65 años continúa trabajando (4,6% del total de ocupados).

«La informalidad y la creciente participación de aportantes con contribuciones reducidas cambiaron la estructura del mercado laboral sobre la que fue construido el sistema. Reconocer esa transformación ampliará el diagnóstico y contribuirá al diseño de una reforma más consistente y sostenible», concluyó el informe.