La llegada de la ola de frío reactivó la alarma por la crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, donde los últimos registros oficiales dan cuenta de más de 5.000 personas en situación de calle, marcando un salto drástico frente a las 2.573 contabilizadas en 2021. A través de un análisis de la especialista María Migliore, se exponen las limitaciones de los paradores tradicionales frente a las problemáticas de salud mental y consumos problemáticos, abriendo el debate hacia modelos internacionales de reinserción social.
El descenso térmico característico de los meses invernales vuelve a colocar en el centro de la agenda comunitaria la dramática realidad que atraviesan los miles de ciudadanos privados de un techo digno en el distrito capitalino, un fenómeno que expone las deudas más urgentes del entramado social y económico contemporáneo. De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales compiladas por el gobierno de la ciudad, la población en situación de calle experimentó un crecimiento sostenido al pasar de 2.573 personas en 2021 a más de 5.000 hacia finales de 2025, una métrica dual que contempla tanto a los individuos que pernoctan a la intemperie en la vía pública como a aquellos que se alojan de forma temporal en los denominados centros de inclusión social. Ante este complejo escenario de vulnerabilidad extrema, los dispositivos estatales de asistencia inmediata como el programa Buenos Aires Presente (BAP), el cual mantiene su continuidad operativa desde el año 2016 a través de sucesivas gestiones de gobierno, enfrentan severas dificultades operativas debido a que los perfiles de los asistidos crónicos presentan patologías que exceden la mera necesidad de abrigo y alimentación.
Los factores estructurales que determinan este incremento masivo de la marginación urbana se encuentran directamente emparentados con dinámicas globales de precarización habitacional y exclusión del mercado formal de alquileres, un flagelo que golpea con especial dureza a las principales capitales de América Latina por sus índices históricos de pobreza. Sin embargo, el análisis técnico del fenómeno revela que la variable económica se combina de manera letal con una profunda crisis de salud mental de alcance internacional, agravada tras la reciente pandemia y potenciada por los procesos globales de desinstitucionalización psiquiátrica iniciados en la década de 1980, los cuales clausuraron asilos tradicionales sin consolidar redes comunitarias eficientes de acompañamiento. A esta sensible carencia de contención terapéutica se le suma, como tercer eslabón crítico, el avance de los consumos problemáticos de sustancias, un flagelo que en urbes estadounidenses como San Francisco se manifiesta a través del fentanilo y que en el escenario local adopta otras variantes químicas destructivas, volviendo indispensables los abordajes especializados para los casos más complejos de marginalidad.
Las limitaciones que exhibe el modelo tradicional de asistencia escalonada —el cual se basa en proveer refugios de emergencia en una primera instancia, para luego derivar a hogares transitorios y finalmente intentar el acceso a una propiedad definitiva— obligan a las autoridades y organizaciones sociales a evaluar las experiencias internacionales exitosas en materia de políticas públicas de vivienda. Mientras que en Brasil se experimentan con relativo éxito los formatos que combinan habitaciones privadas individuales con cocinas y lavaderos comunes compartidos por períodos de hasta dos años, la capital de Finlandia, Helsinki, se erige como la única excepción global con una reducción sostenida del desamparo callejero gracias a la aplicación estricta del esquema Housing First (La Vivienda Primero). Este revolucionario método, diseñado originalmente en los Estados Unidos durante la década de 1990, invierte por completo la lógica del asistencialismo al colocar el acceso inmediato a una vivienda permanente con acompañamiento profesional continuo como el punto de partida indispensable para estabilizar psicológicamente al individuo y lograr su definitiva reinserción en la sociedad.

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