El conjunto dirigido por Eduardo Coudet no supo sostener la ventaja en el marcador, sufrió la expulsión de su entrenador y sentenció una derrota histórica en la final de la Liga Profesional.
La caída de River Plate en el Estadio Mario Alberto Kempes provocó un cimbronazo absoluto en el ámbito deportivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La incapacidad del plantel millonario para sellar un partido que ganaba con comodidad reavivó los cuestionamientos institucionales y desató una ola de reproches en las plataformas digitales debido a la fragilidad defensiva exhibida en los minutos decisivos.
El trámite del encuentro parecía resuelto gracias a las apariciones efectivas de Facundo Colidio y Tomás Galván, quienes adelantaron al equipo porteño frente al planteo inicial de Ricardo Zielinski. Sin embargo, las desatenciones reiteradas en el retroceso le permitieron a la alineación cordobesa alcanzar el descuento a través de Leonardo Morales, sembrando las dudas en la estructura táctica de Núñez.
La tensión se desbordó por completo sobre el cierre del segundo tiempo cuando el árbitro Yael Falcón Pérez sancionó una pena máxima mediante la revisión del VAR. La determinación técnica desató la furia del director técnico Eduardo Coudet, quien terminó expulsado con tarjeta roja directa por conducta antideportiva, dejando al banco de suplentes sin liderazgo en el momento más crítico de la jornada.
El delantero Nicolás Fernández capitalizó el penal para sellar la igualdad y, a los 43 minutos de la etapa complementaria, decretó el tres a dos definitivo tras una asistencia de Franco Vázquez. La pasividad de los defensores y la floja respuesta del arquero Santiago Beltrán transformaron la final en una pesadilla futbolística que dejó al descubierto la falta de temperamento para afrontar compromisos de alta presión.
La consagración histórica de Belgrano de Córdoba abre un debate feroz entre los hinchas de la capital sobre la depuración del plantel y la continuidad del proyecto técnico, instalando un clima de profunda desazón ante un título que se escapó de las manos por pura desidia competitiva.

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