El siniestro en la provincia de Hunan provocó además 61 heridos. Las autoridades de la ciudad de Liuyang paralizaron toda la actividad industrial del sector para realizar controles de seguridad tras el estallido en la planta de la empresa Huasheng.
Una devastadora explosión en una planta de fuegos artificiales en la provincia de Hunan, en el centro de China, dejó un saldo de 26 víctimas fatales y 61 heridos. El desastre ocurrió en las instalaciones de la firma Huasheng, ubicada en Liuyang, una localidad bajo jurisdicción de la capital provincial, Changsha, y reconocida globalmente como un centro estratégico de producción pirotécnica. Tras el estallido, las fuerzas de seguridad detuvieron a un responsable vinculado a la empresa mientras se investigan las causas del siniestro.
La magnitud de la tragedia obligó a una respuesta inmediata de los funcionarios locales. El prefecto de Changsha, Chen Bozhang, encabezó una conferencia de prensa que inició con un minuto de silencio y ofreció disculpas públicas a las familias afectadas. «Estamos profundamente tristes, llenos de remordimiento», manifestó el funcionario ante la conmoción de los residentes de las zonas aledañas que sufrieron el impacto de la onda expansiva.
A pesar de la violencia de la detonación, los equipos técnicos que monitorean el área aseguraron que los indicadores ambientales en Liuyang se mantienen dentro de los valores normales, descartando por el momento una contaminación química masiva. Sin embargo, el impacto social y económico es total: Liuyang es el polo de exhibición y producción de fuegos artificiales más importante de China, y la actividad se encuentra actualmente paralizada de forma preventiva.
Como medida de urgencia, las empresas de la región interrumpieron sus operaciones para someterse a rigurosas inspecciones de seguridad. El objetivo del gobierno local es garantizar el cumplimiento estricto de las normativas vigentes en todas las fábricas de la zona, buscando evitar nuevos incidentes en un sector que ya ha estado bajo la lupa por la precariedad de sus controles industriales en años anteriores.
Mientras los heridos continúan recibiendo atención en hospitales regionales, la ciudad de Liuyang permanece en silencio. La detención de uno de los responsables de la firma Huasheng marca el inicio de un proceso judicial que busca esclarecer si hubo negligencia en el manejo de materiales explosivos, en lo que ya se cataloga como uno de los accidentes industriales más graves de la temporada en el gigante asiático.

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