Es la primera alerta de emergencia en territorio emiratí desde el cese del fuego de abril. Denuncian un bombardeo con drones contra un buque petrolero en el estratégico Estrecho de Ormuz, mientras EE.UU. refuerza la escolta militar de navíos comerciales.
La frágil tregua en el Golfo Pérsico parece haber llegado a su fin este lunes. Emiratos Árabes Unidos (EAU) emitió una alerta de emergencia a los teléfonos móviles de su población instando a «buscar refugio inmediatamente» ante la posible amenaza de misiles. El anuncio coincide con la denuncia de un ataque con drones contra un petrolero de la estatal ADNOC en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más vitales y sensibles del planeta. Las autoridades emiratíes calificaron la acción de «piratería» y señalaron directamente al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán como responsable.
El incidente ocurre en medio de una demostración de fuerza por parte de Estados Unidos, que a través del «Proyecto Libertad» ha desplegado destructores, 100 aeronaves y 15.000 efectivos para garantizar el tránsito comercial. Horas antes del ataque al buque emiratí, el Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó que dos mercantes de su bandera cruzaron el estrecho con éxito, desmintiendo versiones iraníes sobre un supuesto ataque a una fragata norteamericana.
Desde Teherán, la retórica se ha endurecido significativamente. Altos mandos militares iraníes advirtieron que cualquier fuerza extranjera que intente acercarse a la zona será atacada, exigiendo que toda embarcación coordine sus movimientos con sus autoridades. Para el régimen iraní, la presencia militar de Washington es una provocación que pone en riesgo la estabilidad regional, calificando el operativo estadounidense como parte de los «delirios» de la administración de Donald Trump.
La preocupación escala en los mercados globales: por el Estrecho de Ormuz circula el 20% del petróleo mundial. Organizaciones marítimas internacionales advierten que la falta de una guía operativa clara y la posible presencia de minas en rutas alternativas hacen que la navegación sea hoy una actividad de alto riesgo. Mientras tanto, las negociaciones de paz siguen estancadas, con Irán exigiendo el levantamiento total de sanciones y el retiro de tropas como condición para un acuerdo.
Con las sirenas volviendo a sonar en ciudades como Abu Dhabi y la tensión en el agua en su punto más alto, el mundo observa con cautela. Cualquier chispa en Ormuz tiene el potencial de desatar una crisis energética global y reactivar un conflicto que parecía, al menos por un mes, haber encontrado un respiro.

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