Ante una morosidad que se quintuplicó en el último año, gobernadores y gremios exigen regulaciones sobre billeteras virtuales y créditos de consumo para frenar el impacto en la economía familiar.
La morosidad récord en el sistema de créditos a personas en Argentina ha encendido las alarmas de todo el arco político. En el último año y medio, la mora se quintuplicó, afectando especialmente a menores de 30 años, en lo que representa el nivel más crítico de las últimas dos décadas. Esta realidad ha forzado al peronismo a unificar su discurso y liderar una agenda de confrontación contra la política económica del gobierno de Javier Milei, centrando el debate en el «endeudamiento para la supervivencia».
Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ha sido una de las voces principales, instando a una respuesta nacional: «Son millones de personas que no pueden pagar la deuda que tomaron para cubrir gastos mínimos y sobrevivir. El Gobierno nacional no hace nada frente a esto», sentenció. En conjunto con el ministro Augusto Costa, Kicillof apuntó directamente contra las billeteras virtuales, cuestionando que operen como prestamistas sin las regulaciones prudenciales que rigen para el sector financiero tradicional.
Por su parte, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, oficializó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que declara la emergencia económica y crediticia por 180 días en su provincia. La medida busca limitar las prácticas abusivas de entidades que otorgan préstamos con tasas que, en ocasiones, alcanzan el 700% anual. «Muchas familias se endeudan para pagar deudas, no para progresar. Buscamos poner un límite para que nadie se aproveche de esta vulnerabilidad», afirmó el mandatario riojano.
A nivel legislativo, un bloque de diputados nacionales del PJ Federal, encabezado por Guillermo Michel, presentó una denuncia por conductas anticompetitivas contra las billeteras electrónicas. Según los legisladores, la combinación de salarios que pierden contra la inflación y gastos fijos ineludibles ha dejado a millones de argentinos fuera del sistema, empujándolos a financieras informales.
Este frente de acción se vio respaldado esta semana por una masiva movilización de la CGT y movimientos sociales hacia el Ministerio de Economía. Los dirigentes sindicales calificaron al endeudamiento como una «pandemia» que afecta transversalmente a trabajadores formales e informales. Con estas acciones, el peronismo busca unificar su sintonía política, posicionándose como la principal oposición ante un escenario donde la clase media argentina ve comprometido su futuro financiero.

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