28 junio, 2026

Campanella calificó de “vergüenza” el informe que revela que el 80% de los cines argentinos solo proyecta películas dobladas

Una profunda polémica sacude a la comunidad artística y a las cámaras de la industria audiovisual del país tras la difusión de una auditoría sobre las carteleras comerciales.

Los datos confirman que ocho de cada diez largometrajes extranjeros se exhiben exclusivamente en versiones traducidas al castellano, relegando el idioma original a un nicho residual y modificando de raíz los hábitos de consumo cultural de las nuevas generaciones. Ante este panorama, el oscarizado realizador Juan José Campanella alzó la voz para manifestar su indignación, vinculando la homogeneización de la oferta con el desfinanciamiento estructural que padece el sector cinematográfico nacional a partir de las últimas reformas legislativas.

La retracción de las copias subtituladas en las salas comerciales de la Argentina obedece a un proceso de reconversión tecnológica y comercial que comenzó a gestarse a finales del siglo pasado. De acuerdo con el análisis de Adrián Ortiz, programador a cargo de la grilla de doscientas pantallas en el territorio nacional, el punto de quiebre se inició de manera silenciosa en la década de los noventa con la masificación de las señales televisivas por cable, un fenómeno que luego fue profundizado por los algoritmos de las plataformas de streaming y las redes sociales, habituando a las audiencias a consumir contenidos con el audio mediado por el español por defecto. La consolidación de esta tendencia se refleja en la fisonomía actual de los complejos multisalas de la región metropolitana y las provincias: en Cinemark Quilmes, la mayoría de las funciones diarias de la clásica cinta El diablo viste a la moda se programan dobladas, una uniformidad que se vuelve absoluta en el complejo Hiper Libertad de Salta con las proyecciones del film biográfico Michael, mientras que la cadena Backroom restringe la versión original al registrar un 95% de sus funciones en idioma adaptado.

Esta mutación en las pautas de exhibición privada coincide con un escenario de fuerte confrontación entre los referentes de la cultura y los equipos económicos de la Casa Rosada por la asignación de recursos públicos. El director de Parque Lezama canalizó el malestar de la comunidad artística al advertir que el avance del doblaje sobre las identidades lingüísticas originales convive con la desarticulación financiera del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), cuyos fondos de fomento y subsidios fueron severamente recortados tras la aprobación de los capítulos desregulatorios incluidos en la última reforma laboral. En declaraciones brindadas a la señal de noticias TN Show, el cineasta fustigó la mirada gubernamental que etiqueta a las industrias creativas como un gasto prescindible, alertando que desproteger la matriz audiovisual nacional lesiona la relevancia geopolítica e histórica que la Argentina construyó a nivel internacional y acelera la pérdida de soberanía cultural en los principales centros urbanos del país.