Con Emmanuel Degracia como protagonista y un enfoque más naturalista, la famosa obra subirá a escena en el Teatro Santa María bajo la dirección de Marcelo Rosa.
El telón del teatro argentino se prepara para estremecer una vez más con una historia que atraviesa la piel y se mete en cada rincón del alma. Así regresa Sweeney Todd, el cruel barbero de Fleet Street, en una versión tan esperada como desafiante. En la antesala de este estreno, Emmanuel Degracia, su protagonista, abrió las puertas de su mundo interior para compartir cómo es encarnar el vértigo y la sombra de uno de los personajes más complejos del musical moderno.
Han pasado más de diez años desde que el mito sacudió al público local en la piel de Julio Chávez. Hoy, la leyenda de Broadway vuelve a tomar forma sobre el escenario: Benjamin Barker retorna a Londres con el corazón en carne viva, arrastrado a una espiral de locura, sangre y humor negro tras la herida de la injusticia y el fuego de la venganza. A su lado, la astuta Mrs. Lovett, la barbería sobre la pastelería y una ciudad que esconde secretos y deseos prohibidos, todo bajo la mirada hipnótica de Stephen Sondheim.
Un estreno imperdible en el Teatro Santa María
Con fecha prevista para el 15 de agosto, el Teatro Santa María recibirá al clásico que renace con sangre nueva y un pulso escénico renovado. Emmanuel Degracia asume el desafío a sus 41 años, convirtiéndose en uno de los intérpretes más jóvenes en encarnar al personaje en el país. Lo acompaña un equipo de lujo integrado por Marcelo Rosa en la dirección general, César Tello en la dirección musical y vocal, y Pamela Peker en las coreografías.
Respecto a las diferencias con la recordada versión de 2010 protagonizada por Julio Chávez, Degracia destacó que la puesta actual apuesta por la verdad y la emoción: «La versión anterior era mucho más grotesca, con actuaciones muy histriónicas y una puesta cargada de sangre. El revival que estrenamos ahora es más corto y realista, con una actuación mucho más naturalista».
Desafíos físicos y vocales
Meterse en la piel de un personaje tan oscuro implicó un desgaste extremo. «Termino cada ensayo y llego a casa destruido, agotado de verdad. Me cuesta soltar el personaje, a veces me angustia solo pensar en él», confiesa el actor, quien además debió enfrentar una partitura sumamente compleja compuesta por Sondheim: «Sigo estudiando incluso a días del estreno, nunca me pasó algo así», aseguró.
Para definir su versión, Degracia elige una sola palabra: humano. «No es solo un hombre con sed de venganza. A Sweeney lo destruyeron por dentro. Es una persona devastada, rota por dentro, y eso es lo que busco transmitir en cada función», concluyó.

Más historias
Agenda cultural: la cartelera imperdible con los mejores shows en CABA y la Provincia de Buenos Aires
Kenneth Branagh regresa al escenario que marcó su carrera y completa un viaje de cuatro décadas
A 25 años del colapso: el potente documental que revive la crisis de 2001 a través de las transmisiones en vivo de la época