Un revelador informe metodológico elaborado por la consultora PxQ desarmó la controversia en torno a la evolución del mercado interno al explicar la brecha existente entre las declaraciones de reactivación oficial y el desánimo de las góndolas.
El estudio detalla que el aparente nivel histórico de consumo privado está distorsionado por el encarecimiento de los servicios públicos, el peso de los alquileres y la adquisición de bienes importados, factores que absorben una porción cada vez mayor de los ingresos en detrimento del consumo masivo de alimentos y artículos de primera necesidad.
El debate sobre la velocidad de salida de la recesión sumó un elemento de análisis técnico que relativiza las imágenes de centros comerciales y locales gastronómicos repletos exhibidas desde la Casa Rosada. El reporte de la firma PxQ, dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, argumenta que existe una marcada disociación entre las cuentas nacionales y los datos de terreno debido a la forma en que se calcula la variable: conceptualmente, todo ingreso que no se destina al ahorro es calificado como consumo. De este modo, si una familia reduce su ahorro a cero para hacer frente al aumento de tarifas, prepagas o colegios, la estadística oficial computa una suba del gasto, ocultando que el consumo del mercado interno real —aislando los servicios, el turismo y los bienes finales extranjeros— apenas se incrementó un 1,4% en el período anual previo frente al 7,9% global informado por el Estado. Esta asimetría estructural queda en evidencia al contrastar el escenario con los registros históricos del sector minorista provistos por la firma Scentia, los cuales confirman que las ventas en supermercados arrastran una caída del 9% en comparación con el período anterior y se ubican un 16,7% por debajo del techo alcanzado en ciclos económicos pasados.
El comportamiento de la demanda minorista se encuentra condicionado por la reconfiguración del presupuesto familiar y los límites de la recuperación de la masa salarial, la cual en términos reales arrastra un deterioro del 11% respecto de sus máximos históricos. De acuerdo con las mediciones de la consultora Ecolatina, los gastos fijos asociados a servicios básicos absorbían el 22% de los ingresos a finales del período previo, pero pasaron a representar el 29,3% del presupuesto de los hogares en la actualidad, contrayendo el margen de dinero disponible para bienes no esenciales. Aunque las estimaciones de Synopsis, bajo la dirección de Lucas Romero, indican que las paritarias de los salarios registrados lograron un avance promedio del 2,5% que superó por primera vez al índice de precios al consumidor —el cual osciló entre el 2,1% y el 2,5% de inflación general—, la mejora real es marcadamente heterogénea debido a que los convenios de los sindicatos con mayor cantidad de afiliados, como el sindicato de Empleados de Comercio y el gremio de Camioneros, cerraron actualizaciones del 1,3% y 1,7% respectivamente, consolidando una pérdida acumulada del poder de compra del 4% en el último año que posterga una reactivación homogénea de las ventas.

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