11 mayo, 2026

Mundial 2026: Irán confirmó su participación pero impuso condiciones a los anfitriones

La Federación Iraní ratificó que su selección jugará la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, presentó una lista de diez exigencias que incluyen garantías de seguridad y visados para toda la delegación, en medio de un clima de máxima tensión política.

Tras semanas de incertidumbre y cruces diplomáticos, Irán oficializó este sábado que competirá en el Mundial 2026. Pese al conflicto bélico en Oriente Medio y las sanciones internacionales, la Federación Iraní de Fútbol confirmó que su equipo nacional no renunciará a su derecho deportivo, aunque condicionó su estadía a un estricto protocolo de diez puntos que deberán garantizar los países organizadores, con especial énfasis en Estados Unidos y Canadá.

«Participaremos en el torneo, pero sin renunciar a nuestras creencias y cultura», sentenció el comunicado oficial de Teherán. El pliego de condiciones presentado por el presidente de la federación, Mehdi Taj, exige:

  • Visados garantizados: Asegurar el ingreso de todo el personal técnico y administrativo, evitando episodios como el del mes pasado en Canadá, donde se le prohibió la entrada al propio Taj.
  • Símbolos patrios: Respeto irrestricto al himno y a la bandera en cada estadio.
  • Seguridad máxima: Operativos especiales en hoteles, aeropuertos y traslados hacia las sedes de Santa Clara y Seattle, donde Irán disputará la fase de grupos.

El panorama es vidrioso: mientras el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aseguró que los futbolistas no tendrán problemas para ingresar, advirtió que el filtro será mucho más riguroso para dirigentes con vínculos directos con la Guardia Revolucionaria. Por su parte, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, apeló a la neutralidad deportiva: «La FIFA une al mundo y todos los clasificados deben jugar», afirmó.

Irán, que clasificó tras liderar con comodidad el Grupo A de la AFC, integrará el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. El debut del equipo asiático será uno de los focos de mayor atención geopolítica del torneo, poniendo a prueba la capacidad de los anfitriones para separar el conflicto diplomático del espectáculo deportivo más grande del planeta.